
El archipiélago toscano está compuesto por 7 islas principales de belleza excepcional situadas entre el Mar de Liguria y el Mar Tirreno, a corta distancia de las costas de la región, y en conjunto forman el Parque Marino protegido más grande de Europa.
Las islas, ideales para pasar sus vacaciones de verano y excepcionales durante la primavera y principios de otoño, son un santuario para aves raras, delfines y ballenas.
La más grande del Archipiélago es la isla de Elba, a solo 10 millas de las costas italianas, seguida por la isla del Giglio, a 50 kilómetros al sur de la primera, Capraia, famosa por sus escarpados acantilados y pequeñas playas aisladas, Montecristo, Pianosa, Gorgona, la más septentrional, e finalmente Giannutri, la más meridional y con forma de media luna.

Fascinante y bellísima, famosa por sus playas, sitios arqueológicos, panoramas espectaculares, minas, iglesias y fortalezas, Elba es la isla más grande del Archipiélago Toscano.
Destino único, Elba está bañada por un mar cristalino. Con poco menos de 150 kilómetros de costa, la isla cuenta con pueblos románticos, pueblecitos encaramados en las alturas, verdes valles y bahías encantadoras.
Visite la histórica Portoferraio, la capital de la isla, la elegante Porto Azzurro, la fascinante Capoliveri, la imponente Marciana y déjese conquistar por pueblos menores como Campo nell’Elba, la colorida Marciana Marina, la minera Rio nell’Elba y el pequeño Cavo.
Las playas de Elba son todas diferentes entre sí. Largas extensiones de arena dorada, pequeñas calas de guijarros blancos, playas de arena negra y roja y acantilados de granito insertados en panoramas extraordinarios harán que sus vacaciones sean inolvidables.
Ideal para los amantes de los deportes al aire libre, senderismo y mountain bike, golf y vela, entre las actividades más apreciadas no pueden faltar el buceo y el snorkel.
La Isla de Elba está bien conectada por ferris y aliscafos que en una hora de navegación llegan al puerto de Piombino.

La espléndida isla del Giglio, la segunda por tamaño del Archipiélago toscano después de Elba, se refleja en el Promontorio del Argentario y está bañada por un mar cristalino de color esmeralda.
Predominantemente montañosa, la isla del Giglio es tranquila y romántica y regala atardeceres espectaculares. En la isla hay 3 pueblos: el maravilloso Giglio Castello, en el interior, Giglio Porto, centro neurálgico de las conexiones de la isla, y Giglio Campese, que se abre a un amplio golfo y a una gran playa.
Las playas principales del Giglio son Campese, la más grande, Cannelle, de arena blanca finísima, Arenella, muy pintoresca, y Caldane, la más salvaje accesible en barca o con una caminata de un kilómetro, pero numerosas pequeñas ensenadas escondidas se suceden a lo largo de los 27 kilómetros de costa de la isla.
Los fondos marinos del Giglio, ricos y pescosos, se encuentran entre los más conocidos y apreciados en Italia por los buzos. Les esperan praderas de posidonia, cardúmenes de lubinas, barracudas, atunes, morenas, langostas y meros. Entre los mejores lugares para bucear en el Giglio destacamos Tralicci, Secca dei Pignocchi, Secca delle Secchi, Punta del Fenaio y Cala Monella.
Para llegar a la Isla del Giglio embarquese desde el puerto de Santo Stefano, en la provincia de Grosseto, en los ferris de las compañías navieras Toremar y Maregiglio. Los barcos son numerosos y ofrecen un servicio continuado en verano o primavera avanzada. La travesía requiere aproximadamente una hora.

Pequeña y fascinante, la isla volcánica de Capraia forma parte del Archipiélago toscano, es la tercera por tamaño, y se encuentra al noroeste de la isla de Elba, a 36 millas náuticas de Livorno y apenas 16 millas náuticas de Córcega.
Salvaje y escarpada, Capraia se caracteriza por costas lavájicas que caen a pico sobre el mar, fuertes contrastes cromáticos, pequeñas cascadas, colinas vírgenes e intensos aromas.
En la isla, de apenas 8 kilómetros de largo y 4 de ancho desde Punta della Teglia hasta Punta dello Zenobio, hay un único centro habitado, el municipio de Capraia Isola, dividido entre el puerto y el pueblo histórico, dominado por la Rocca di San Giorgio en la costa nororiental de la isla. El pueblo es un laberinto de callejuelas en las que se abren hermosas y coloridas casas y tiendas.
A lo largo de los 30 kilómetros de costa de Capraia, explorables gracias a los senderos colinares, se suceden espléndidas vistas y ensenadas rocosas. La costa occidental de la isla es empinada, con acantilados que caen a pico sobre el mar desde una altura de trescientos metros, mientras que la costa oriental, donde se ubica el puerto, es más suave y rica en ensenadas coronadas por antiguas torres de vigilancia. La playa de arena de Cala della Mortola es accesible solo en barca, mientras que Cala Rossa, el antiguo cono del volcán colapsado por un lado, definitivamente merece una visita.
Muy buenos el vino producido en Capraia y naturalmente los platos a base de pescado.
Capraia es accesible gracias a ferris diarios desde el puerto de Livorno. El servicio es gestionado por Toremar e implica aproximadamente 2 horas y 45 minutos. El barco rápido entra en servicio estacionalmente de junio a septiembre.

A una hora de navegación de la isla de Elba, la isla de Pianosa, la quinta por tamaño del Archipiélago toscano, emerge apenas del mar. La isla cuenta con 2 islotes menores, La Scola y La Scarpa, y se destaca sobre el mar a aproximadamente 20 metros de altura.
A lo largo de su línea costera se suceden calas caribeñas, aunque Cala Giovanna es la única donde se permite el baño, y acantilados que caen a pico sobre aguas cristalinas.
Famosa por las grutas paleolíticas, las catacumbas cristianas que datan del siglo III d.C. y los restos de los Baños y la Villa de Postumio Agripa, desde 1858 hasta 1998 albergó una colonia penal, circunstancia que permitió preservar su entorno natural único, hábitat de numerosas aves.
Los fondos marinos de Pianosa son ricos en corales rojos, meros, doradas y barracudas y representan un verdadero paraíso para los buceadores. Durante su visita tendrá la oportunidad de admirar delfines, tortugas Caretta caretta y, si tiene suerte, cetáceos, cachalotes y ballenas.
La única forma de acceder a Pianosa es participar en una de las visitas guiadas de pago, con número limitado de participantes. Los barcos salen desde el puerto de Marina di Campo, Porto Azzurro y Piombino.
En la isla hay un pequeño hotel con solo 10 habitaciones.

Giannutri es la más meridional de las islas del Archipiélago toscano y se encuentra a 14 kilómetros al sureste de la isla del Giglio, frente al Argentario.
Más grande solo que Gorgona, Giannutri es una isla rocosa con forma de media luna o arco, como subraya su nombre Romano. De apenas 2 kilómetros y medio de largo por 500 metros de ancho para un desarrollo costero dentado y rocoso de 11 kilómetros.
Dos pequeñas playas se encuentran dentro de las principales ensenadas de la isla, Cala dello Spalmatoio, cerca del pueblo, y Cala Maestra al noroeste.
Giannutri, área natural protegida verdadero paraíso de los buceadores, es una isla calcárea que alberga una extraordinaria diversidad biológica y numerosos naufragios. Además, a lo largo de la costa se abren numerosas grutas de interés, siendo la más famosa Cala dei Grottoni, en la parte meridional de la isla.
En la isla no existen hoteles pero es posible alquilar una casa de vacaciones.
Hay restricciones de acceso a 2 áreas, al norte y al sur de la carretera que conecta Cala Maestra y Cala Spalmatoio: solo 300 visitantes al día, acompañados por Guías del Parque, pueden acceder al área 2 pagando una entrada que incluye el servicio de camping.
Giannutri está conectada durante el verano con la Isla del Giglio por la compañía naviera Maregiglio y es accesible también desde tierra firme durante todo el año gracias a la misma compañía.

Con forma de pirámide ancha y baja, la escarpada y casi inaccesible Montecristo, hecha famosa por Alejandro Dumas que narra sobre un legendario tesoro en la isla, es la más lejana de la costa entre las islas del Archipiélago toscano y se encuentra al sur de la Isla de Elba y al oeste de la Isla del Giglio.
La isla, protegida desde 1971 con estrictas restricciones, está compuesta de granito gris-rosado y es un importante hábitat para aves migratorias y cabras salvajes. Solo mil visitantes al año se permiten en Montecristo y la única forma de acceder es participar en los itinerarios educativos dirigidos por personal del Cuerpo Forestal del Estado que se desarrollan a lo largo de 3 senderos que permiten alcanzar los restos de un antiguo Monasterio y la Grotta di San Mamiliano.
Cala Maestra es el único fondeadero a lo largo de los 16 kilómetros de costas de la isla de Montecristo, dominada por la única estructura presente, la antigua villa Watson-Taylor. El Monte della Fortezza, con sus 645 metros sobre el nivel del mar, confiere a la isla un aspecto macizo.
Para reservar la visita debe contactar al Cuerpo Forestal de Follonica, explicar los motivos de la visita, indicar el número de personas interesadas y la fecha. La espera para visitar Montecristo puede durar incluso 2 años.

Si desea visitar la virgen isla de Gorgona, la más pequeña y más septentrional del Archipiélago toscano, deberá participar en las excursiones programadas, la reservación es obligatoria, ya que además de ser un oasis natural se trata de una cárcel.
Encantadora y única, Gorgona tiene poco más de 2 kilómetros cuadrados, en gran parte ocupados por el penitenciario, y tiene un aspecto rocoso y salvaje. Muy bonitas son Cala Scirocco, donde se abre la Grotta del Bove marino, y Cala Martina, rodeadas por una densa macchia mediterránea y bañadas por aguas cristalinas.
Para llegar a Gorgona cuente con una hora de ferry desde el puerto de Livorno. Las visitas, gestionadas por la Cooperativa Parco Naturale Isola di Gorgona, están autorizadas por el Ministerio y salen también desde los puertos de Elba y Capraia.
Es necesario comunicar a la Dirección de la Cárcel los datos de un documento de identidad de cada visitante al menos 15 días antes.
En el siguiente mapa puedes ver la ubicación de los principales lugares de interés de este artículo.





