
Subbiano es una parada agradable a pocos kilómetros de Arezzo, que permite excursiones rápidas tanto culturales como ambientales, ofreciendo servicios para una estancia segura, la amabilidad de sus habitantes y un excelente viaje gastronómico y enológico.
La historia de Subbiano nos remonta a la época romana cuando el lugar estaba bajo la protección de Jano, como demuestra su nombre Sub Jano. En sus orígenes perteneció al noble Grifone di Grifone, quien en el año 1119 lo vendió por cien sueldos a Albertino, progenitor de los Condes Albertini de Chitignano; entonces se distinguía como caserío y corte de Subbiano, aunque quizá los Albertini no hicieron la compra completa, ya que en el privilegio concedido en 1191 por el Emperador Enrique IV a los condes Guidi se incluye la mitad de esta corte y castillo, y de esta mitad los mismos Condes Guidi obtuvieron la confirmación de posesión del Emperador Federico II en 1220.
Posteriormente Subbiano fue dominado por los Tarlati de Pietramala, hasta que Pier Saccone, hermano del Obispo Guido Tarlati, lo sometió al Comune de Florencia. Tras expulsar al Duque de Atene en 1343, los subbianeses se separaron de la República Florentina, pero en el año 1384 se sometieron junto con Arezzo al dominio de la Señoría de Florencia.
Subbiano se concentra completamente a orillas del margen izquierdo del Arno, donde sus márgenes se alinean con casas apareadas intercaladas con edificios antiguos y viejos molinos. El paisaje es notablemente más suave comparado con las zonas del Alto Casentino, además porque la llanura que se abre hacia Arezzo es más amplia. El campo alrededor de Subbiano es hermoso y cultivado; más allá de las colinas de olivos y viñedos, en otro tiempo era renombrada la especialidad del moscatello di Subbiano, que degrada hacia el río se ven manchas de vegetación, filas de cipreses que hacen de pantalla a antiguos caseríos restaurados y trazan caminos blancos de campo.
El pueblo conserva aún el viejo Castillo con vistas al río al que se accede por una puerta-torre que invita a una calle estrechamente empedrada que corre alrededor de la Torre y se abre en una hermosa puerta con arco apuntado que deja descubiertos entre las piedras antiguas los huecos de las trampillas y de las compuertas que levantaban un pesado portón y una esquina de Subbiano a través de la hermosa sajerita en forma de boca de lobo que en otro tiempo completaba la estructura defensiva. La puerta de la Torre conduce a un pequeño patio abierto al río.
Frente al Castillo, pero separada por el arroyo Valbena, se encuentra la Iglesia de Santa María de la Visitación, erigida a principios del siglo XIII junto a la antigua Iglesia del Castillo dedicada a Santa María que se hallaba donde hoy está la capilla de la Virgen de Lourdes. En los diversos siglos ha sufrido reformas y entre finales del siglo XVII y XVIII la Iglesia fue alargada y elevada. El campanario de época más reciente data de 1857. En el interior de la Iglesia se encuentra un fresco que representa la Coronación de María, obra del pintor Giovanni Bassan, así como la Deposición colocada encima de la puerta de la Iglesia; en el ábside se conserva un Crucifijo de madera del siglo XVII considerado milagroso por los fieles de Subbiano y que aún hoy es venerado. El monumento colocado bajo el pórtico de la Iglesia está dedicado a Don Lorenzo Boschi, fundador del Hospital de Subbiano, y fue realizado por Arnaldo Zocchi, discípulo de Alessandro Duprè.
A lo largo de la vía del Arciprestazgo destaca el Palacio Ducci, inmueble histórico y residencia señorial reestructurada a finales del siglo XVIII. En su interior, salones con techos de madera con artesonados pintados donde repetidamente aparece el escudo Ducci, azul con cadenas de plata dispuestas en cruz de San Andrés, un escudo cuyo origen deriva de una de las familias más nobles del Casentino, los Condes Alberti de Catenaia.
Prosiguiendo por la vía del Arciprestazgo se llega a la plaza del Castillo y de aquí a la vía Roma el paso es breve, y es en el viejo barrio donde destaca el Palacio Subiani-Ducci cuya fachada muestra los avatares hereditarios. En el centro un hermoso portal apuntado y encima un macizo escudo que representa una encina enfrentada a un león y a un toro, coronado por el gálero episcopal. El escudo pertenece a la antigua familia Subiano u originaria de Subbiano del pueblo e inscrita en los registros de ciudadanía florentina desde 1555.
Seguramente fue palacio del Podestá el edificio contiguo cuya fachada muestra rastros de mayor antigüedad testimoniados por restos de arcos apuntados cerrados. Muchos son los escudos con inscripciones ya desgastadas e ilegibles. El palacio cuenta con su propia capilla privada cubierta por una bóveda con las características «uñas» del siglo XVI que la unen a las lunetas laterales. Elegante producción del siglo XVIII el gran altar de mármol colocado frontalmente junto a la tabla que representa a la Virgen con el Niño y San Antonio de Padua.
El Castillo de Valenzano perteneció a los Ubertini, poderosa familia que extendía sus posesiones en esta zona del Casentino y una rama de la cual tomó el nombre de Ubertini de Valenzano. En el siglo XIII fue dividido entre los monjes de Camaldoli y los Ubertini de Valenzano y desde 1218 Camaldoli lo arrendaba a sus vasallos. En 1386 también Valenzano se sometió a la República Florentina y es en ocasión de la sumisión que se descubre que allí vivían 40 hombres. Al Castillo se accede por un portal de estilo imponente por su masa, que invita a proseguir por una avenida que conduce a la plaza frente al Castillo, y es desde esta avenida que se admira el hermosísimo parque adornado con plantas centenarias que rodean la mole del maniero que, con torrecillas angulares, pináculos, arcos apuntados y almenas de diversas formas, reproduce aquella idea que los hombres del siglo XIX tenían de los castillos medievales, idealizándola con el gusto romántico de aquella época.
El Castillo de Valenzano se desarrolla alrededor de un claustro interno donde en uno de los lados está la pequeña iglesia de Santa María de Valenzano y en el otro un hermoso pórtico. La parte interna del Castillo conserva algunas estructuras medievales e interesante es ver el uso de los materiales donde el ladrillo y la piedra diferencian las diversas partes de la construcción y evidencian particulares como las ventanas y los balcones.
Hoy es posible disfrutar de la belleza del Castillo gracias a la disponibilidad del propietario Marino Franceschi y gracias a los servicios dedicados al turista como el Restaurante la Principessa realizado en el ala donde en otro tiempo estaban los viejos establos. Completamente reestructuradas también las viejas bodegas, sede ideal para exposiciones, y aún hoy activo es el viejo molino de aceite con las antiguas piedras de molienda.
El Castillo es hoy buscado para prestigiosos congresos y banquetes instalados en el gran salón con techo artesonado pintado, con el antiguo hogar y con las ventanas en arco desde donde se goza de un panorama magnífico.
Durante el período estival el Castillo de Valenzano acoge importantes manifestaciones musicales como Pievi e Castelli in Musica y Valenzano Symphony con las que el Comune de Subbiano, la Provincia de Arezzo, la Comunidad Montana del Casentino han querido fusionar admirablemente el arte musical con el artístico e histórico.
Bordeando el muro de la cerca del Castillo se puede decidir si proseguir por el camino rural que lleva a la Alpe de Catenaia pasando por la Granja-posada de la Casina della Burraia a lo largo de los cercados de sus cría de caballos o si descender hacia Poggio D’Acona, asentamiento etrusco donde también han sido halladas monedas del siglo I d.C., ubicado encima de un pequeño canal que divide el arroyo Talla del Brele.
Aquí se encuentra la pequeña Iglesia del siglo XIII dedicada a Santa Lucía donde se puede ver un fresco del pintor Ademollo que representa el Martirio de Santa Lucía; asimismo en la Iglesia se conservan entre los ornamentos sagrados interesantes gloria-cartas de oro de los siglos XVI y XVII. Desde el pueblo es gozable un hermoso panorama, por un lado se yerguen entre cipreses austeros y centenarios las rojas y fabulosas torres del Castillo de Valenzano que se extienden hacia el cielo, por el otro lado el valle de Chitignano y todo el valle del Arno que se abre llegando la mirada hasta Faltona.
En el camino que lleva a Poggio D’Acona aquí está la oportunidad de un turismo agreste en el espléndido asentamiento de la Granja-posada Le Gret, cerca de la empresa agrícola Calbi que produce excelente queso de oveja y ofrece una visita didáctica para un recorrido agrícola entre cría de terneros, ovejas, animales de corral y cultivos forrajeros muy interesante.
Capolona se extiende a lo largo de las estribaciones montañosas que determinan la curva donde el Arno «tuerce el morro» a los aretinos, así escribía Dante Alighieri en la Divina Comedia (Purgatorio, XIV, 48). De origen medieval, conectado entre las dos orillas por un puente de origen romano, Capolona es hoy la puerta de entrada al Casentino. En el verde del campo circundante surge la Pieve de Santa María Magdalena de Sietina, documentada ya desde el siglo XI, pequeña iglesia románica de tres naves, rica en frescos de escuela aretin del siglo XV. De notable interés es el Museo del Agua y Laboratorio didáctico Central Eléctrica La Nussa.
Ubicada en una llanura, cerca del río Arno, en su margen derecha.
Única Pieve del Casentino donde aún hoy son visibles los frescos.
Al entrar, un efecto sugestivo provoca la perspectiva que se ofrece: el pavimento, más bajo respecto al nivel del terreno, y los frescos, decorados en las paredes, provocan una fuerte emoción.
Mencionada ya en julio de 1022 con el nombre de Santa María Magdalena de Setrina, cayó en el año 1373 bajo el dominio de la ilustre familia aretin de los Bacci.
En su interior la pieve presenta una estructura arquitectónica inusual respecto a otras pieves que se encuentran en el Casentino. Tiene tres ábsides, con tres naves, separadas por cuatro arcos apoyados en pilastras de sección rectangular.
Los frescos fueron ejecutados en dos períodos diferentes. Un grupo en período gótico, otro en época renacentista.
Bajo el fresco de la «Anunciación» se encuentra una inscripción con la fecha de 1490 y el nombre del comitente.
El agua, junto con la cobertura boscosa, representa el componente primario del paisaje geográfico casentinense; agua como recurso para saciar a hombres y animales, como medio de transporte, como energía motriz; por el uso y control de las aguas se han combatido guerras, se han fundado y destruido pueblos y ciudades, se han realizado obras poderosas para gobernar el ímpetu y utilizar su fuerza.
Así los «signos» de la cambiante relación entre el hombre y las aguas se individualizan primeramente en las estructuras de los puentes, más o menos audaces y amplios, surgidos en proximidad de los estrechamientos donde el álveo de arroyos y ríos estaba sujeto a menor variabilidad, y destinados a conectar las vertientes vallivas y a asegurar el tránsito de hombres y mercancías durante todo el año.
Pero junto a estas estructuras ligadas a los recorridos terrestres, se encuentran las construcciones conectadas con la utilización de los cursos de agua como otras tantas hidrovías adecuadas también al transporte de madera proporcionada por selvas y bosques montanos que confluía en los puertos de la Abadía de Pratovecchio y de Ponte a Poppi.
Utilizaban en cambio el agua como fuerza motriz y constituían una red de talleres y estructuras productivas de edificios «que funcionaban con agua» como molinos, ferrerías, batanes, sierras, difundidos en todo el Casentino.
El recorrido museístico ilustra las múltiples modalidades de empleo del agua, desde recurso indispensable en la alimentación hasta la producción de energía para mover máquinas como molinos, batanes, ferrerías, etc.
Con la ilustración de las aguas del Valle se inicia el conocimiento de la red hidráulica centrada en el curso del río Arno y sus afluentes.
Los puentes surgidos para conectar pueblos y asentamientos nacidos a lo largo del río junto con las estructuras de los puertos son los testimonios más evidentes de la cambiante relación del hombre con el río; pero es luego la presencia de los molinos, ferrerías, batanes la que revela cuánto la fuerza del agua haya sido esencial para el crecimiento de actividades manufactu reras-industriales en todo el valle casentinense.
Justamente la posibilidad de empleo de la fuerza motriz hidráulica y la variedad de máquinas movidas por el agua se ilustra en la sección de las Máquinas Artificiosas.
Finalmente las cualidades físico-químicas del agua y los principios hidrodinámicos se experimentan en la sección de Laboratorio que acompaña al recorrido museístico.
¿Qué tiempo hace en Subbiano? A continuación se muestran las temperaturas y previsiones meteorológicas en Subbiano durante los próximos días.
Para ver todos los alojamientos y reservar su propio en Subbiano utilice el formulario a continuación, ingresando las fechas de su estancia.