
El territorio de Impruneta coincide con el sistema de bajas colinas comprendido entre el curso del Greve y el de su afluente Ema, que desciende suavemente de sur a norte, en dirección a Florencia.
La historia de Impruneta, cuyo nombre deriva de «in pruinetis» o «in pinetis», se remonta a la época etrusca, como testimonian los hallazgos arqueológicos encontrados, vinculados, entre otras cosas, a la presencia desde el siglo VI a.C. de un lugar de culto.
En la época medieval Impruneta adquirió un papel destacado asumiendo la dirección de una de las 72 ligas del condado florentino. A principios del siglo XII Florencia comenzó a combatir el poder de los nobles del condado y en este período fue arrasada la fortaleza de Montebuoni, de la familia Buondelmonti que dominaba toda la comunidad imprunetina. La familia ejerció el patronazgo sobre la Pieve di Santa Maria all’Impruneta, consagrada en 1060 y que se hizo famosa por el culto a la Imagen de la Virgen, objeto de particular veneración por parte de los florentinos.
El antiguo arte del barro cocido está testimoniado en la zona desde la Edad Media, facilitado por la naturaleza extraordinariamente favorable del terreno y por la proximidad a Florencia, donde la terracota se ha utilizado a lo largo de los siglos tanto como material de construcción como componente ornamental y de obras de arte. Un acta notarial stipulada en Impruneta en 1308 (estilo florentino) testimonia la presencia de una corporación de alfareros y fabricantes de ánforas.

Ya en el siglo XIII los campos de Impruneta, como prácticamente todo su alrededor próximo a Florencia, experimentaron la rápida expansión de la propiedad urbana, promovida inicialmente por antiguas familias —Bardi, Scolari, Adimari, Gherardini, Acciaioli, Rossi, Quaratesi— y seguida luego por las clases medias de la ciudad, mercaderes, artesanos y grupos profesionales. Los ciudadanos crearon, sucesivamente a lo largo del tiempo, unidades de tierra compactas (poderes), dotadas de casa de colonos y de una serie de infraestructuras, y organizaron sus tierras recurriendo al sistema del aparcería poderil. Entonces, como hasta nuestros días, predominaba el cultivo mixto, que unía el cultivo de cereales —fundamental— con plantaciones arbóreas (olivos y árboles frutales) y arbustivas (la vid). Las colinas se cubrieron luego, a lo largo de los siglos, con una densa malla de casas solariegas —villas y palacios— construidas sobre tierras de su propiedad, no lejos de los edificios coloniales.
Desde un punto de vista administrativo, Impruneta, después del período medieval fue incorporada a la podestería y luego al municipio del Galluzzo. En 1929 se constituyó el Comune de Impruneta.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el país sufrió un terrible bombardeo —julio de 1944— que provocó pérdidas entre la población civil e ingentes daños a la localidad.
En el territorio de Impruneta la obra sapiente del hombre a lo largo de los siglos destaca de manera inmediata: es un contexto territorial único, formado por un entrelazamiento singular de la colina toscana con la red viaria, los edificios, los cultivos, y, por otra parte, los pinares, los bosques, las canteras y las minas. El itinerario nace de la propuesta de lectura de este conjunto de signos, con una serie de paradas desde las cuales se pueden observar cuadros paisajísticos y sistemas de bienes de particular valor evocativo.

El arte de la terracota representa para Impruneta un patrimonio de gran valor e un elemento primario de identidad cultural. En este territorio se ha afirmado lo que ha sido definido como la civilización del barro cocido, que aún hoy, gracias a la presencia de numerosas empresas productivas locales, está viva y difundida.
En los últimos años la actividad se ha diversificado y especializado en dos vertientes:
La fortuna de la terracota en esta zona se explica por la presencia de un tipo de arcilla de seguro rendimiento, por el rico patrimonio forestal que en su tiempo proporcionaba el combustible para los hornos y por la favorable posición geográfica de la localidad, inserta en la red viaria de conexión entre Florencia, Arezzo y Siena.
Importante para la historia de los alfareros es un documento del 23 de marzo de 1308 (estilo florentino): en aquella época los alfareros y fabricantes de ánforas estaban reunidos en una corporación que tenía el propósito de proteger y regular la producción y la calidad de los productos de un artesanado ya entonces floreciente. El acta stipulada por el notario Benintendi di Guittone da Santa Maria Impruneta nos informa que los componentes de la corporación eran 23 y la mayoría, 11, pertenecían al populi plebis Sancte Marie Impinete. Desde entonces la producción de barro cocido continuó a lo largo de los siglos y se crearon en el tiempo verdaderas y propias dinastías de alfareros.
Hoy la visita a los hornos permite conocer de cerca las fases del proceso de elaboración en el que se combinan cuatro elementos primarios: la tierra, el agua, el aire, el fuego. El itinerario permite conocer los lugares de la producción y observar los numerosos objetos en barro cocido dispersos en el territorio. Se pueden observar junto a las formas de tipo tradicional, los productos que son hoy resultado de una constante investigación, estudiados para insertarlos en nuevos contextos urbanos y arquitectónicos, en todo el mundo por arquitectos como Mario Botta, Aldo Rossi o Renzo Piano.
El itinerario se divide en dos partes: la primera parte —para recorrer, preferiblemente, a pie— se desarrolla en el centro de la localidad, en particular en el Barrio de los Hornos, uno de los lugares más típicos y característicos de Impruneta. La segunda parte —que recomendamos realizar en coche— permitirá al visitante descubrir las diversas tipologías de objetos en barro cocido presentes en el territorio, a lo largo de los antiguos trazados viarios, en los jardines de las villas, en las eras y junto a las casas de colonos.
La primera parte del itinerario, organizada de manera circular, comienza en la plaza Buondelmonti, en el centro de la localidad, donde se pueden admirar numerosos objetos en barro cocido de las manufacturas imprunetinas. Desde el centro el itinerario prosigue hacia el Barrio de los Hornos, donde están activos hornos principalmente con gestión familiar que han mantenido las técnicas de elaboración tradicionales como la «a colombino».
La localización natural del Centro de interés está prevista en el interior del histórico horno Agresti en el centro del Barrio de los Hornos, con el objetivo de recopilar y valorizar todo lo que constituye testimonio del patrimonio histórico compuesto por objetos e instrumentos.
Para la segunda parte del recorrido, se ha previsto un itinerario radial que alcanza las realidades productivas más descentralizadas, principalmente empresas de carácter industrial que realizan una amplia gama de producciones: desde las tradicionales hasta las de vanguardia. Algunas de estas empresas conservan en su interior maquinaria que puede considerarse de arqueología industrial (por ejemplo máquinas decimonónicas para la automatización de algunas fases de la producción). Estas realidades productivas están situadas al sur de la localidad de Impruneta, entre las localidades de Ferrone y Falciani. También en esta zona se encuentra una cantera de arcilla, aún en uso y bien visible desde la carretera. La cantera, incluida en el itinerario, permitirá al visitante observar la materia prima (la arcilla) necesaria para la elaboración. Siguiendo este itinerario es fácil avistar los jardines de las villas ornados con ánforas, jarrones decorativos y estatuas tanto en el interior como en los muros de cerca, una tradición ornamental esta, típica de Impruneta y de Florencia donde frecuentemente se encuentran muros de cerca y fachadas de villas decoradas con jarrones colocados en el caballete del techo y lateralmente al mismo.
Respecto a los tabernáculos y en general al uso devocional de la terracota, han sido seleccionados la Iglesia de San Miniato a Quintole (con sus elementos en barro cocido sobre la puerta de entrada y delimitando los arcos del pórtico) y, para los tabernáculos, el de Sant’Isidoro: ejemplo típico de bajorrelieve en barro cocido del siglo XVIII. A través del conocimiento de estos elementos el visitante podrá, por lo tanto, percibir cómo el barro cocido, en el territorio de Impruneta, ha sido y es todavía hoy un material ampliamente utilizado tanto para fines sagrados como profanos, y especialmente cómo el barro cocido en forma de ladrillo ha sido siempre usado como material tanto decorativo como estructural.
Otro aspecto al que se ha prestado atención es el del uso del barro cocido en las antiguas casas de colonos. Se ha querido de esta manera documentar el uso de este material en la construcción de las casas de colonos. Los caracteres típicos del uso de la terracota en la edificación rural son: el enlosado del era, los pilares de sostén de los lógares y pórticos, las rejas de los pajar, los antiguos hornos de cabaña y las tejas en los tejados. En el itinerario han sido, por lo tanto, seleccionadas tres casas de colonos, escogidas en base a la tipicidad de la estructura y al uso de la terracota.
Se ha considerado útil desarrollar también el mapa de los productos de barro cocido imprunetino en Florencia donde se reportan los mayores ejemplos de manufacturas, que testimonian la estrecha relación que ha existido a lo largo de los siglos entre Florencia e Impruneta. También en este caso se trata de un vademécum que permite al visitante captar de inmediato los signos de la producción de Impruneta en la ciudad de Florencia.
El patrimonio cultural de Impruneta, formado a lo largo de los siglos, está ampliamente disperso en un paisaje extraordinario, de caracteres únicos. Están presentes en el territorio colecciones históricas y artísticas de gran valor, como las conservadas en el Museo de Arte Sacro de la Basílica o, con caracteres diversos, las obras en barro cocido presentes en algunos antiguos hornos; para nuestra época se puede señalar por ejemplo, el archivo Maria Maltoni vinculado a la bonita experiencia de la Escuela de San Gersolè. De esta riqueza forman parte, además, la antigua tradición del artesanado del barro cocido y el trabajo sapiente dedicado a los productos de la agricultura; merece aún recordar la red de la vida asociativa que se manifiesta de manera vivaz en más ocasiones, desde la famosa Feria de San Luca a la Fiesta de la Uva.
Impruneta tiene una posición particular, de bisagra, en el ámbito de la provincia: por una parte limita con Florencia, ciudad de arte interesada por un gran flujo de visitantes, por otra, aparece como la puerta natural de acceso a la cercana zona de Chianti.
El Comune de Impruneta, partiendo de estos elementos, está empeñado en una serie de iniciativas para valorizar su propia identidad, los caracteres originales de los recursos, en el marco de estrechas relaciones con los territorios circundantes; de estas iniciativas forma parte el Proyecto Integrado —abierto a la participación de sujetos sociales, instituciones culturales, empresarios— que prevé la constitución del Ecomuseo Terre d’Impruneta. A la asociación Parusia le fue encomendado el cometido de definir las características y las líneas del programa de este organismo.
La elección del ecomuseo parece apropiada para el patrimonio cultural y ambiental presente y para el tipo de desarrollo local que se intenta perseguir de manera equilibrada, atenta a la herencia entregada por la historia y las tradiciones.
El modelo del ecomuseo se ha afirmado, como es sabido, en Francia en el transcurso de los años 50 y ve hoy una difusión consistente también en Italia. La reflexión que se está desarrollando en nuestro País, retomada en el transcurso de recientes congresos, lleva a subrayar que el ecomuseo se basa en «un pacto mediante el cual una comunidad se compromete a cuidar un territorio.»
Las líneas del modelo son simples: comprenden, en su estructura, «conjuntos de bienes y lugares» representativos de los caracteres del territorio y la identificación de itinerarios para el «conocimiento y disfrute» de los lugares. Los itinerarios pueden permitir una visión general del territorio o ser especializados por tema. Puntos informativos de área orientan al visitante; el punto informativo del ecomuseo es el corazón de la vida de la institución, donde encontramos espacios para las funciones informativas, salas de exposición permanente y temporal, espacios para los encuentros y para la didáctica, biblioteca y archivos.
Ubicado en las salas adyacentes a la Basílica de Santa Maria, el museo está dividido en tres secciones principales que recopilan los manuscritos iluminados, las orfebrería, los paramentos sacros y otros ajuares conectados con la historia de la basílica, destinataria a lo largo de los siglos de ricas donaciones, también de procedencia granducal. La sección de platas está ubicada en la Sala Silvani, donde se exponen objetos preciosos de platería y orfebrería, muchos de los cuales agrupados en series homogéneas. Entre las piezas más significativas deben señalarse: una cruz astil en lámina de plata parcialmente dorada y esmaltada, atribuida a Lorenzo Ghiberti (alrededor de 1425); dos paces de plata atribuidas a Antonio di Salvi (1515); y el conjunto de objetos en cristal de roca, cuatro candelabros con portacruz y cruz, donados a la Virgen de Impruneta por Cristina de Lorena en 1633. En la pared izquierda de la misma sala se encuentra el bajorrelieve del siglo XV que representa El hallazgo de la imagen de la Madona, que evoca el eapartamentodio del que ha tomado origen la devoción a la Madona de Impruneta.
En la sección de manuscritos se conservan once preciosos códices iluminados, siete del siglo XIV y cuatro del XV, entre los que: un Gradual atribuido a Lippo di Benivieni (alrededor de 1310-20); un Antifonario de mediados del siglo XIV decorado por un miniaturista influenciado por Orcagna; y tres manuscritos del siglo XVI con miniaturas de Antonio di Girolamo. La sección dedicada a las vestiduras litúrgicas, de reciente montaje, está constituida por una colección de paramentos sacros de grandísimo valor, con piezas únicas, como las «mantelillas» usadas para la venerada imagen de la Virgen.
La visita a la basílica permite admirar las importantes obras de arte que ha ido acumulando a lo largo de los siglos, gracias a los numerosos trabajos de restauración y reconstrucción realizados. Destacan especialmente las terracottas esmaltadas de Luca della Robbia, alojadas en los aediculos de Michelozzo a los lados del presbiterio, así como un valioso conjunto de pinturas del siglo XVII, entre las que figuran: La Natividad de la Virgen del Passignano, El martirio de San Sebastiano de Matteo Rosselli y La vocación de San Pedro del Empoli.
Para ver todos los alojamientos y reservar su propio en Impruneta utilice el formulario a continuación, ingresando las fechas de su estancia.