Reggello

Situado en el extremo este de la Provincia de Florencia, Reggello se extiende sobre un área de aproximadamente 122 km² que desde el fondo del valle del Arno sube por las laderas de la dorsal montañosa del Pratomagno.
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Ubicado en el extremo este de la Provincia de Florencia, Reggello se extiende sobre un área de aproximadamente 122 km² que desde el fondo del valle del Arno sube por las laderas de la dorsal montañosa del Pratomagno (altura máxima 1.537 m), que lo separa de Casentino. Más allá del valle, atravesado por el río Arno, las colinas del Chianti separan el Valdarno superior del territorio de Siena.

El paisaje es variado, con cambios incluso repentinos a diferentes altitudes. En el valle, los acantilados pliocénicos se alternan con superficies cultivadas, centros habitados e instalaciones industriales y comerciales. La franja colinense, cultivada en terrazas, está atravesada por la Strada dei Setteponti que llega a Arezzo, cruzando sugestivos y pequeños centros históricos, ricos en puntos de interés artístico, entre los que destacan las Pieves románicas de Cascia, cerca de Reggello y las de Pian di Scò y Gropina (Loro Ciuffenna). A lo largo del recorrido se puede admirar un magnífico panorama de cultivos cuidados de vid y olivos, con las características casas de labranza, muchas de las cuales son activas Empresas Agrícolas o Agroturismos. Siguen bosques de frondosas y, a mayor altitud, bosques de hayas y coníferas.

Destaca el Área Natural Protegida de interés local Foresta di Sant’Antonio, situada en la vertiente occidental de la cadena del Pratomagno. También importante es la Foresta di Vallombrosa, reserva natural biogenética, rica en bosques de coníferas, que ha vinculado su historia a la presencia de los monjes de la homónima Abadía. En su interior, el arboreto experimental, que alberga 3.200 ejemplares de 1.200 especies diferentes procedentes de todo el mundo. La zona es rica en torrentes y manantiales y numerosos son los recorridos de trekking e itinerarios naturalísticos señalizados, practicables en mountain bike, a pie y a caballo.

Qué ver en Reggello y alrededores

Pieve di San Pietro a Cascia

La Pieve di S. Pietro a Cascia fue edificada por voluntad de la condesa Matilde di Canossa entre los siglos X y XI. Conservada perfectamente, gracias también a las sabias restauraciones, constituye un ejemplo típico de arquitectura románica.

Ante la iglesia se abre un espacioso pórtico, el único entre todas las iglesias románicas de la zona que ha permanecido en su forma original. A la derecha se alza la maciza torre campanario, de planta cuadrada, estructurada y revestida en piedra serena que, según los expertos, podría haber sido una torre del «Castelvecchio» de los Condes Guidi (siglo VII) o una torre de vigilancia de los lombardos (siglo VI). En el interior, la planta de tres naves tiene una sola ábside semicircular en la nave central sin crucero. Los tramos de comunicación entre las naves están marcados por columnas coronadas por capiteles de tipo corintio; dos pilares de sección cuadrada delimitan la zona presbiterial. Los capiteles de la primera, tercera y quinta columna de la derecha presentan cabezas esculpidas de animales y hombres, figuras de significado alegórico y elementos decorativos típicos del arte románico.

En la nave izquierda es posible admirar el «Tríptico de San Giovenale» de Masaccio, redescubierto en 1961 en pésimas condiciones de conservación en la pequeña iglesia de San Giovenale, para la que fue comisionado por la familia Castellani. El panel, que representa la Virgen con el Niño y cuatro santos, lleva en el borde inferior la fecha de ejecución (23 de abril de 1422) revelándose como la primera obra conocida de Masaccio y una de las más representativas del Renacimiento más temprano. Esta obra nos presenta al gran Masaccio «en su glorioso momento auroral, en el punto de inflexión entre el antiguo y el nuevo lenguaje expresivo. Se puede bien decir que, en cierto sentido, la gran pintura moderna de Occidente tiene su código genético en esta obra difícil y casi desapacible pintada por un principiante genial para una parroquia rural» (Paolucci).

Pieve di Pitiana

La Pieve di Pitiana aparece inmersa en la quietud del campo, salpicado de olivares y viñedos. También ella, como las pieves de Gropina, Gaville, Cascia, S. Agata y Pian di Scò, forma parte de las iglesias matildinas, es decir, erigidas por voluntad de la condesa Matilde di Canossa.
La iglesia está situada en el recorrido de la antigua Cassia y sobre la base de algunos documentos se cree que su fundación sea anterior al año 1000 (piénsese también en lo que el Repetti escribe sobre la torre cuadrada, ya existente en 1028). Ya en 1028, como resulta de un contrato presente en el Archivo Diplomático Florentino, la iglesia estaba dedicada a S.Pietro.
En el interior de la Pieve hay dos tablas atribuidas a la escuela del Ghirlandaio: en una está representada la Anunciación de la Virgen María; en la otra la Virgen con el Niño con S. Benito y S. Agustín. De relevante interés es el tabernáculo realizado en piedra serena que data de alrededor de 1300.
Todo el complejo perteneciente a la Pieve, incluyendo la hermosa villa Guicciardini y la torre, resulta notable tanto por su valor histórico como artístico.

Abadía de Vallombrosa

La Abadía de Vallombrosa está situada en la espléndida Foresta, creada y cuidada durante siglos por los monjes hasta ser declarada en 1973 ‘Reserva Biogenética Natural’.
En 1008 Giovanni Gualberto, noble florentino que poco antes se había hecho monje, dejó junto a un compañero el monasterio de San Miniato de Florencia, en búsqueda de un lugar más aislado donde recogerse.
Después de un encuentro con San Romualdo, fundador del ermitorio de Camaldoli, Gualberto se dirigió a una localidad denominada «Acquabona» donde ya se encontraba un pequeño eremitorio (hoy sustituido por el monasterio de Vallombrosa) y donde fueron así construidas celdas de madera para los nuevos adeptos de Gualberto.
En 1015 los monjes eligieron a Gualberto como su superior y nació la nueva congregación de los monjes vallombrosanos, fieles a la regla de San Benito basada en el precepto «ora et labora».

Castello di Sammezzano

Adquirido en 1605 por el Caballero Ferdinando Odoardo Ximenes d’Aragona, el complejo del Castello di Sammezzano debe su aspecto actual a las intervenciones realizadas en el siglo XIX por Niccolò Panciatichi, heredero de los Ximenes. Era un gran admirador de la cultura y la arquitectura árabe: en el exterior el modelo de la villa recuerda en efecto el Taj Mahal; en el interior las salas, decoradas con estucos, están inspiradas en la Alhambra de Granada.

El castillo está rodeado por un parque, uno de los más vastos de la Toscana. Panciatichi plantó en él especies exóticas y raras y embellecido el parque con estructuras de estilo árabe. Hoy muchas de las plantas originales ya no existen, algunas especies han sido nuevamente introducidas. De particular relevancia es el conjunto de secuoyas gigantes, entre los más numerosos en Italia: 57 secuoyas adultas (todas de más de 35 metros de altura), una de las cuales tiene un tronco de aproximadamente diez metros. También notables los ejemplares de ciprés de Lawson, reconocible por el color plateado del envés de las hojas.
Actualmente solo el parque es visitable.

Áreas Naturales

El Municipio de Reggello alberga en su territorio algunos tesoros naturalísticos que desde el fondo del valle hasta la cresta montañosa constituyen importantes ecosistemas para la conservación de la biodiversidad. Las Áreas Naturales Protegidas de la Foresta di Sant’Antonio y las Balze, junto con la histórica Reserva Biogenética de Vallombrosa representan los pulmones verdes de Reggello y un orgullo del territorio.

Excursiones

Foresta Sant’Antonio

El bosque está atravesado por 18 km de senderos señalizados, que se conectan a itinerarios aún más extensos, tanto hacia Vallombrosa como hacia la cima del Pratomagno o el valle de Casentino. La Comunidad Montana ha equipado numerosas áreas de descanso y está recuperando diversas construcciones como refugios. El complejo más interesante es el de Case S. Antonio, a una altitud de 930 m.

Las Balze

Recorriendo en coche la carretera que desde Donnini se encuentra con la provincial Setteponti en Reggello, pasando por S.Donato in Fronzano y Pietrapiana, o también por Cancelli, es posible encontrar algunos puntos estratégicos ideales para admirar desde lo alto el magnífico paisaje. Otros puntos panorámicos son accesibles desde la carretera regional 69 desviándose en loc. Ruota la Mandò en dirección Rota, u desde la carretera municipal que une Ciliegi a Matassino desviándose hacia Montanino o hacia Rona.

Si en cambio se desea sumergirse completamente en la naturaleza y admirar más de cerca las formaciones de las balze, es posible recorrer a pie, en mountain-bike o a caballo algunos itinerarios generalmente poco conocidos, pero de notable interés paisajístico, histórico y geológico. Interesante es el valle della Marnia: justo después de la fracción de S. Clemente se toma un camino blanco que costea siempre el torrente, hasta cuando se comienza a subir por lo que era una antigua vía de tránsito hasta regresar a la Pieve a Pitiana. Otros itinerarios similares transcurren por el camino della Tornia, que ofrece un panorama excepcional de gran interés en cuanto atraviesa un área faunística de particular valor.

Otro hermoso recorrido es el que lleva desde Prulli hacia Rio Luco: se costea el pequeño curso de agua por un lado y se abren hermosos panoramas sobre las balze por el otro. Pero el recorrido que sin duda atrae a la mayoría de las personas es el que partiendo de la localidad de Ostina permite llegar a la zona de mayor sugestión de las balze, permitiendo al excursionista encontrarse en contacto directo con ellas. Después de partir en dirección a Vaggio, se costea el fosso di Borrilati; después de haber superado un pequeño paso se llega al valle di Rio di Luco; desde aquí a través de otro sugestivo pasaje se supera un puerto entre las balze y se llega a loc. Gretaio (es obligatoria la visita a la Buca di Gabriello, donde también es posible hacer una parada para el descanso); el itinerario puede proseguir en subida hacia Case Merenzi; desde aquí se atraviesan los Piani di Cascia desde donde es posible observar las balze desde arriba; pasando después por la Iglesia de S. Siro y por la encrucijada de los cuatro caminos se retoma el camino hacia Ostina.

Los numerosos senderos se diversifican por longitud y pendiente pero todos tienen en común el espléndido panorama de las Balze, área natural protegida y patrimonio del Valdarno y de la Toscana.

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