
Extendido sobre la dorsal norte que desciende desde Monte d’Alma, a 250 m. de altitud, alberga actualmente alrededor de 600 habitantes. Los puntos de acceso pueden ser varios, pero creemos que es más conveniente hacer una parada en la explanada del castillo y comenzar desde aquí nuestro paseo, con un recorrido menos exigente tanto en tiempo como en esfuerzo.
En primer lugar se visita la fortaleza y el parque arqueológico contiguo, donde pueden observarse los restos de muros de cimentación relativos a construcciones de época helenística (siglos IV-II a.C.), además de la misma fortaleza pisana del siglo XIII. En el parque arqueológico son visibles muros de viviendas coetáneos a la fortaleza y más abajo lo que queda de dos ábsides, uno adosado al otro: el más destacado data del siglo XII, el más bajo y menos visible data del siglo X. Durante la última campaña de excavación (1983), en los restos de la iglesia más reciente, se encontró un vasito de terracota vidriada conteniendo 100 florines de oro acuñados por 7 cecas, una de ellas extranjera, datables en la primera mitad del siglo XIV. Actualmente se exponen en el Centro de Documentación del Territorio donde pueden admirarse junto a las cerámicas españolas (siglo XIII) restauradas y catalogadas por la Universidad de Siena.
Saliendo del parque arqueológico y recorrida una breve bajada, nos encontramos frente a la explanada de la estrella desde donde se puede disfrutar de una sorprendente vista panorámica. A la izquierda se va a casa Novelli (vivienda privada que muestra en una pared del apartamento superior algunos frescos de escuela sienesa de mediados del siglo XV), a la derecha se desciende por una escalera tortuosa, hasta encontrar el Centro de Documentación del Territorio. A pocos metros, a la derecha está la iglesia de San Martino, cuya campana lleva la fecha 1340. La iglesia tuvo una primera reestructuración en la segunda mitad del siglo XVIII, por voluntad de Eleonora Appiani, luego en época fascista e finalmente a finales de los años 60. Una curiosidad: en 1919 la iglesia fue ocupada durante una semana por un grupo de anarquistas. Saliendo de la iglesia y bajando pocos pasos tenemos a la izquierda el Palazzo Comunale que data del siglo XIII, frente y al lado otros dos palacios de la misma época.
Bajando más allá de los dos palacios se llega a piazza Garibaldi, cuyo monumento, inaugurado el 02/09/1900, ocupa el centro de la plaza. Desde la plaza podemos emprender tres recorridos: bajando las escaleras a la derecha se sale por la Porta Senese (1255), recorridos alrededor de 200 metros a la derecha vemos lo que queda de la Madonna degli Angeli; 300 metros más adelante (en la bifurcación, bajar a la izquierda) nos encontramos, en una explanada sobre la que se abre la fuente del Canalino. La Madonna degli Angeli surgió en época bajomedieval como «hospitale» para dar alojamiento a viajeros y necesitados. Hecha restaurar en 1597 por Isabella Mendoza viuda de Alessandro Appiani, fue asignada a los frailes agustinianos de San Donato. En 1822 ya se encuentra en estado de decadencia y abandono. La fuente del Canalino fue construida en la segunda mitad del siglo XVI para recoger las aguas de la vertiente norte de Monte d’Alma. Fue dotada de abrevadero para animales de carga en 1779. Ha sido usada como lavadero público y fuente hasta los años 60 del siglo pasado. Ha sido restaurada recientemente. Retornando a piazza Garibaldi se bajan las escaleras del lado del palazzo del Conde (Curia Comitis) sobre cuya pared está fijada una lápida que recuerda a Caterina Appiani. Se llega a una explanada que ofrece nuevas escaleras para bajar: nos encontraremos en otra pequeña plaza a cuya izquierda se abre la Porta a Mare o Porta Pisana, construida en 1326. Todavía son visibles (como para la Porta Senese) algunos tramos de las viejas murallas sobre las que se erigen desde hace tiempo las viviendas.
La vía Gitemi une piazza Garibaldi con la iglesia de San Donato. Esta iglesia data del siglo XII. Se caracteriza por una planta de cruz latina y una única nave central. En ella convergen los dos estilos Gótico y Románico. Ha sido restaurada en 1757, en 1929 y solo en el techo en los años 60 del siglo pasado. Alberga varias obras de arte sacro, entre ellas objetos e instrumentos litúrgicos. Adyacente a la iglesia, en el lado opuesto a la entrada que da a la vía Citerni, se encuentra el antiguo Convento Agustiniano, edificio medieval característico cuyo origen es incierto: se sabe que en el siglo XI tomaron residencia los Eremitas de S. Agustín. De 1652 a 1672 sufrió una primera restauración. Desde hace tiempo está en estudio un proyecto de reestructuración.
Los restos de la Canónica a los pies del pueblo desde el lado del Puntone dedicada a San Miguel, en estilo Pisano-Románico (siglo XIII);
Los restos de una villa romana en localidad Puntone Vecchio;
Las excavaciones de Val Molina, que han sacado a la luz un notable asentamiento etrusco;
El convento de Monte di Muro. Este convento se encuentra a 344 m.s.n.m., se accede por la carretera provincial que desde el Puntone lleva a Scarlino. Está vinculado a la fama del Beato Tomma (Tommaso Bellacci) que tomó residencia en la primera mitad del siglo XV. Fue saqueado por los Turcos en 1534 y en 1539. Fue cerrado en 1806 siguiendo las leyes napoleónicas.
La importancia del pueblo de Scarlino y su Castillo está contenida en la etimología de su nombre: aunque algunos lo consideren derivado del puerto romano llamado Porto Scabris que una vez estuvo situado en la costa cercana, parece más probable la hipótesis que lo vincula al término Longobardo Scherl, es decir Atalaya. En efecto, gracias a la extraordinaria posición en que se alza, desde la cual se domina toda la llanura subyacente y gran parte de la costa desde Piombino a Punta Ala, el Castillo tuvo en la historia varias veces la tarea de avistar y comunicar la llegada de enemigos a las ciudades del interior.
El nacimiento del pueblo y la construcción de la fortificación en una posición elevada y difícil de alcanzar en lugar de en la llanura cercana al mar, más favorable para el comercio y las comunicaciones, fue esencialmente debido a que, en los años inmediatamente posteriores al colapso del Imperio Romano y en coincidencia con las primeras invasiones de los pueblos nórdicos, la misma llanura se había convertido en un inmenso y malsano pantano debido a la acción combinada de las corrientes marinas y los detritos del río Pecora.
La torre de Suroeste, un espolón que sobresale de las murallas.
Las primeras noticias de un asentamiento fortificado en Scarlino se remontan a 973, pero es imposible establecer cuál era su aspecto en esa época. Posteriormente la propiedad del castillo pasó a los Condes Alberti de Prato y Mangona y en 1164 fue conquistado por los Pisanos, siempre interesados en el control del área para fines comerciales. Después, alrededor de 1240, Scarlino fue uno de los primeros pueblos de la Maremma en organizarse como municipio libre. En 1399 la ciudad entró a formar parte del principado de Piombino y permaneció allí hasta 1814.
El aspecto actual del castillo, que data del siglo XII, se debe a la noble familia de los Aldobrandeschi de Sovana, que adquirieron Scarlino gracias al matrimonio de Ildebrandino Aldobrandeschi con una hija del Conde Alberto Alberti. Posteriormente los pisanos, para afirmar su predominio político-militar en la zona costera, promovieron su reestructuración, por eso hoy el castillo es conocido como Rocca Pisana.
La fortaleza tiene una planta irregular de cinco lados y está conectada a las murallas urbanas, que todavía hoy se unen en la esquina Noroeste del recinto externo [una vez también el vértice Suroeste estaba conectado a las murallas]. Del recinto fortificado ciudadano quedan amplios tramos, la Porta Senese y dos potentes torriones redondos situados en la parte más elevada que junto a la misma fortaleza coronan el cerro.
Las defensas externas están presentes solo en los dos lados del castillo más fácilmente accesibles desde la ciudad – Norte y Noreste – y estaban dotadas de almenas y protegidas por un foso excavado en la roca. En estos dos lados el corazón de la fortificación no estaba defendido por torres, pero subsisten restos de ménsulas como testimonio de que las murallas estaban dotadas de aparato defensivo saliente, al menos en la esquina Noreste. Los tres lados restantes orientados al mar están dotados de cortinas murarias más elevadas y defendidos en cada ángulo por una torre: la de Sureste cuadrada y más alta (siendo la única con el frente orientado directamente al mar fungía de Torre de Vigía) y la de Suroeste dispuesta a espolón para aprovechar al máximo la posibilidad de un tiro flanqueante desde las aspilleras.
La torre de Noroeste, seguramente de origen posterior al resto del castillo, es en cambio redonda y conserva los restos de las ménsulas sobre las que se apoyaba el aparato defensivo para el tiro de arriba hacia abajo. Internamente la única estructura superstite está constituida por una cisterna para la recogida de aguas pluviales, situada en el área nororiental, ya que en el siglo pasado el perímetro interno fue destinado a área cementerial. Restauraciones recientes han hecho la estructura accesible para espectáculos y manifestaciones.
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