
El Castillo de Nozzano es uno de los castillos más famosos por la defensa del territorio lucense del suroeste frente a las amenazas de Pisa. La fortaleza, que data del siglo XII, acogió tras la batalla de Montaperti a los güelfos expulsados de varias ciudades toscanas. Destruida en 1374 y reconstruida durante el señorío de Castruccio Castracani, sirvió durante los tiempos de la república para vigilar los barcos que remontaban el Serchio.
Coronando una elevación rocosa situada a la derecha del curso del río Serchio se alza aún hoy el burgo fortificado de Nozzano, con su mastil almenado y sus torres. El castillo fue uno de los puestos avanzados más fortificados y famosos que surgieron para defender el territorio lucense a lo largo de la frontera suroeste con los territorios de Pisa. En la orilla opuesta del río, a pocos cientos de metros en línea recta, se yergue la correspondiente fortificación pisana: la Rocca di Ripafratta con sus torres de vigilancia.
La fortaleza, formada por un circuito amurallado elíptico que defendía el pequeño núcleo poblado, dotado de torres en el frente orientado hacia el ‘enemigo’ pisano y con una única puerta de acceso en el lado hacia Lucca, presentaba en el centro una construcción de forma semitriangilar con altos muros almenados y dos torres, una más alta de planta cuadrada y otra de espolón como las de la muralla perimetral, que ejercían funciones de mastil. Fue erigida en varias fases a lo largo del siglo XIII.
Tras la batalla de Montaperti (1260) se hizo famosa por albergar a los güelfos expulsados de diversas ciudades toscanas. Atacada y destruida en varias ocasiones por las tropas de Pisa y siempre reconstruida, la última vez en 1395 con la adición de un semi baluarte para defender la puerta.
La fortaleza se utilizó hasta finales del siglo XVI para controlar los barcos que remontaban el Serchio hacia Lucca. Después su importancia militar y estratégica cesó y Nozzano fue uno de los centros que albergó una de las primeras imprentas de Italia. Hoy el conjunto se presenta en buen estado de conservación, aunque es visitable únicamente desde el exterior.