
Los grafitis rupestres y las estatuas estelas son testimonios mudos de la presencia humana en el valle del Taverone, ya en la época prehistórica. Sin embargo, la importancia estratégica de esta valle se evidenció a partir del siglo XV y se mantuvo así hasta la Unidad de Italia.
Cuatro siglos de historia grabados de forma indeleble en los antiguos castillos, en las murallas de los pueblos, en los palacios señoriales, en los portales de arenisca, en las iglesias, pero también en las numerosas imágenes de piedra colocadas a protección de los peregrinos y en los álabes de los antiguos molinos hoy en reposo.
Licciana Nardi es uno de los dos municipios ubicados en el valle atravesado por el Taverone. Nuestra guía será precisamente él, el Taverone, o Tavarone, como algunos prefieren llamarlo. Nos acompañará desde el valle bajo, caracterizado por tierras cultivadas y rodeado de verde por los pequeños bosques de las colinas. Lo recorreremos en sentido inverso, entre los campos de trigo, los viñedos, hasta el valle medio donde los olivos, cultivados en terrazas, reinan soberanos. Y subiremos hasta el valle alto para descubrir la montaña cubierta de antiguos castañares. Un itinerario inmerso en una variedad paisajística completa: la llanura, la colina, la montaña y a pocos kilómetros el mar.
Y la oscuridad es el reino de la magia: aquelarres de brujas animan las noches de plenilunio danzando alrededor de la «encina de Morian» a un paso de la Pieve di Venelia; mientras que procesiones de espíritus se deslizan por los pueblos abandonados y un gigantesco dragón, desde hace siglos, protege el tesoro escondido en el convento de la S.S. Annunziata a las puertas de Licciana.
Llegando desde Aulla, por la carretera estatal de la Cisa, después de cruzar el puente sobre el Taverone se encuentra el núcleo de Terrarossa (m. 75 s.l.m.).
El antiguo centro se encontraba en la colina superior y hay constancia de él desde el año Mil. A esa época probablemente remonta la iglesia dedicada a San Giovanni, modificada posteriormente a lo largo del tiempo. En su interior atrae la atención del visitante la valiosa pila de agua bendita en mármol. El pueblo se enriquece por la presencia de algunos edificios hermosos; una lápida recuerda al ilustre literato Igino Cocchi.
El castillo está situado en la carretera estatal. Ejemplo interesante de palacio gentilicio fortificado, fue mandado construir por Fabrizio Malaspina entre finales del siglo XVI y principios del XVII y nunca se terminó completamente. Hoy está en fase de restauración gracias a los fondos asignados por la Unión Europea. Dejamos Terrarossa y nos dirigimos hacia Monti tomando la provincial 70, llamada Taveroniana, que desde el Masero se adentra en el exuberante verde de la Fola.
El núcleo de Monti (m. 170 s.l.m.) es el resultado de varios asentamientos. El nombre arcaico de la pieve, Venelia, es de origen ligur. El antiguo poblado de Venelia fue arrasado por los bárbaros. La iglesia dedicada a Santa Maria fue reconstruida después de que el devastador terremoto de 1920 la destruyera casi completamente. Del antiguo edificio románico queda la sugestiva abside en piedra serena.
Desde la pieve se sube hasta el castillo (m. 252 s.l.m.). El castillo, rodeado de quercus milenarias, ha sido siempre residencia de la familia Malaspina y se encuentra entre las construcciones feudales más interesantes de la Lunigiana. Del edificio medieval, ampliado y transformado en residencia señorial con fachada del siglo XVII, se han conservado restos importantes: la puerta, con huellas del puente levadizo, dos torres y parte de la muralla. El pequeño pueblo, que en otro tiempo estaba integrado en la muralla, merece una visita. De vuelta en Monti, se deja atrás la plaza Giarella y continuando por la provincial 26 hacia Villafranca se atraviesa Amola (m. 153 s.l.m.). Los alrededores son agradables y los senderos que conducen a los dispersos grupos de casas, serpeteando entre la vegetación, trazan las líneas de un antiguo camino de herradura. Colinas soleadas acogen a los visitantes y permiten tranquilos paseos a caballo.
Desde Monti se continúa por la carretera estatal hacia Licciana. Saliendo del pueblo, a la derecha se encuentra el desvío hacia Pontebosio (m. 149 s.l.m.). Toma su nombre del puente mandado construir por la familia Boso o Bosoni o más verosímilmente por los Bosi, señores de la Verrucola. En la plaza se alza el castillo (1600), antigua residencia señorial, seminario y escuela media, que aún permite intuir su pasado como estructura militar. La iglesia parroquial, de estilo barroco, fue construida por Ferdinando Malaspina en sustitución del antiguo oratorio. Delante, junto a la carretera, está el castillo de Poderetto, construido por los Malaspina de Podenzana. Desde el pueblo, pasando bajo la «volta» (bóveda) se llega al antiguo molino, cuyas piedras de molino, ahora inactivas, están dispuestas alrededor. En el río queda lo que resta de una antigua fábrica de papel. Aunque subiendo por la carretera estatal se llega directamente a la capital, le recomendamos que llegue a Licciana Nardi (m. 210 s.l.m.) pasando por el sendero que desde la plazoleta de Pontebosio se adentra en el campo, sube y llega justo encima de Licciana: desde allí se puede admirar la parte menos conocida del pueblo, aquella que da justo al río que fluye en una garganta profunda y sugestiva. La primera noticia documentada de Licciana es de 1255, pero su existencia como puesto de guardia para la abadía de Linari es seguramente anterior. Es un ejemplo típico de pueblo desarrollado en el fondo del valle con funciones de barrera militar. Los Malaspina, que sucedieron a los Maregnano, se encargaron de la fortificación del pueblo.
En 1535 Licciana, por privilegio imperial, aparece como único señorío del marquesado de Villafranca. En la plaza principal se alza el castillo, transformado en los siglos XV y XVI en palacio fortificado y residencia señorial; hoy se presenta como un palacio señorial de factura renacentista, conectado mediante un pasaje elevado con el matroneo de la iglesia. El sistema de antiguas fortificaciones de Licciana incluía la fortaleza y un amplio perímetro de murallas almenadas y torreadas, aún parcialmente superstites, y un fortín en la orilla opuesta del Taverone, llamado castillo de Piano, ejemplo interesante de arquitectura militar. El pueblo que se remonta al siglo XIII presenta portales de arenisca de buena factura y desemboca en la plaza del Municipio donde se encuentra el monumento-osario de Anacarsi Nardi. Enfrente la iglesia parroquial dedicada a los santos Santiago y Cristóbal, que fue destruida por el marqués Giacomo Malaspina. La reconstrucción terminada en 1705 presenta una planta de cruz griega en cuyo centro se eleva la cúpula. En su interior se conservan valiosos lienzos procedentes del Convento de la S.S. Annunziata, que fue construido en un bosque de castaños poco distante en el siglo XIV y está en ruinas desde 1797 cuando los frailes fueron expulsados. Apenas llegados al pueblo, a la izquierda se presenta el sendero que conduce a las fracciones de Salano, Panicale y Villa di Panicale.
Panicale (m. 286 s.l.m.), es una antigua corte Obertenghi. Ottone di Maregnano, el 10 de febrero de 1119 celebró en el castillo el acta de paz con los monjes de San Prospero de Reggio que puso fin al largo litigio por la corte de Naseta. De las viejas fortificaciones de Panicale quedan una de las puertas del recinto del castillo y los restos de un torreón. La fortaleza restaurada y transformada en palacio señorial entre los siglos XV y XVI es hoy residencia de la familia Medici. Hasta el 1500 Panicale fue uno de los pueblos más importantes del valle.
Desde Licciana, recorriendo un trecho de la provincial 21 hacia Fivizzano y subiendo luego hacia los olivos, dispuestos en terrazas, se llega a Bastia (m. 489 s.l.m.). Desde allí el paisaje es espléndido: domina todo el valle y la vista justifica por sí sola un viaje hasta el castillo. Pero el pueblo y el castillo premian aún más al turista. La fortaleza de Santa Caterina tiene planta cuadrangular, constituida por un torreón central y cuatro torres angulares redondas unidas por galerías de circulación. La construcción se remonta a finales del siglo XIII y muestra todas las características de las construcciones militares de esa época. Muchos personajes destacados habitaron en Bastia, entre ellos una dama, la bella y culta marquesa Anna Malaspina de la rama de Mulazzo, que fue rival de la fascinante marquesa de Pompadour. Desde Bastia, continuando unos tres kilómetros se llega a Cisigliana (m. 601 s.l.m.). El pueblo se alza cerca de la Torre del Nocciolo, fue «Castellar» o quizás fortaleza medieval e incluye también el pueblo de Paretola. En el lado izquierdo de la actual iglesia parroquial es visible el ábside románico de la antigua iglesia. Se desciende nuevamente hacia Licciana y desde allí se procede por la carretera estatal hasta el desvío de la Maestà donde se continúa hacia Tavernelle.
Después de aproximadamente un kilómetro se gira a la izquierda y en un instante se está en la plazoleta de Varano (m. 418 s.l.m.), que ya en el siglo XV fue sede de una podestaría estense. Paseando por el pueblo se constata inmediatamente la importancia que revistió en el pasado. Interesante la iglesia de San Nicola di Bari: en su interior, además de una antigua pila bautismal de piedra, es visible un políptico del siglo XIV que representa a la Virgen entre San Nicolás y el Arcángel Miguel, obra del lucense Angelo Pucinelli.
Bordeando el arroyo Taverone, se llega a la fracción de Tavernelle (m. 412 s.l.m.). No se deje engañar por las casas de construcción reciente dispuestas a lo largo de la carretera: rico en sugestiones del pasado, Tavernelle es de hecho uno de los pueblos más antiguos y mejor conservados de la Lunigiana. Hermosos portales, ventanas enmarcadas en arenisca se presentan a los ojos de los visitantes como testimonio precioso de la habilidad manual de antaño. En el pueblo está insertada también la capilla de San Rocco, en la cual ya en el siglo XVI la gente del lugar pedía celebrar misa. Solo en el segundo posguerra, sin embargo, Tavernelle fue declarada parroquia.
Subiendo aún más, el aire es más enrarecido y la cordillera de los Apeninos está cada vez más cerca. Habitadas por algunas decenas de personas, las fracciones de Taponecco (m. 610 s.l.m.) y Apella (m. 672 s.l.m.) fueron muy pobladas en otro tiempo. Hoy constituyen los dos últimos núcleos del municipio de Licciana. Las primeras noticias históricas seguras sobre los dos centros se encuentran en los estatutos del siglo XV.
El pueblo de Taponecco, completamente en galería, es una joya enriquecida por arcos, bóvedas y pilastras. La torre castrense, englobada por la ex casa parroquial como torre campanaria, está en correspondencia visual con las torres de Varano y del Nocciolo. Y la magia de una visita a Taponecco crece sabiendo que sus orígenes son mucho más antiguos que el pueblo. Testimonio irrefutable de presencias humanas ya en época prehistórica proviene del hallazgo casual en 1975 de una estatua estela. Estas estatuas menhir, numerosas en la Lunigiana, han sido sacadas a la luz también en Licciana y Monti. Aunque permanecen envueltas en el misterio, sus orígenes se remontan presumiblemente a formas de culto a los difuntos celebradas en la época prehistórica.
Desde Taponecco la carretera sigue subiendo, se divide y una de las bifurcaciones conduce a Apella. El pueblo está casi completamente abandonado. Hay que señalar para los amantes del Risorgimiento, la presencia de la casa que dio a luz al abogado Biagio Nardi, dictador de Módena en la revuelta popular de 1832 y a su sobrino, Anacarsi Nardi, fusilado en Calabria en 1844 junto al grupo de los hermanos Bandiera, cuyos restos en 1910 fueron trasladados a Licciana y en 1919 colocados en el monumento-osario frente al Municipio. En 1933, precisamente para honrar la memoria del héroe, el municipio asumió el nombre de Licciana Nardi. Algunos aman definir a Licciana como «Refugio de héroes», porque además de Nardi también dio vida a Alceste De Ambris, sindicalista revolucionario de principios de siglo. Entre los personajes destacados de la cultura local recordamos a Ubaldo Formentini, Igino Cocchi y el poeta Marco Vinciguerra.
Para ver todos los alojamientos y reservar su propio en Licciana Nardi utilice el formulario a continuación, ingresando las fechas de su estancia.