
Se constituyó Municipio autónomo en 1883. En Ponte Buggianese merece una visita la Iglesia Propositural de S. Michele Arcangelo y Santuario de María S.S. del Buen Consejo. Aquí el maestro Pietro Annigoni, «el pintor de las Reinas», ha fresado, al modo de los antiguos, 160 m² de pared con una Deposición y Resurrección de Cristo y con los Profetas Jeremías e Isaías. Obras de Romano Stefanelli y Silvestro Pistolesi, alumnos de Annigoni, son una delicada Anunciación y la intensa Cena de Emaús.
Originariamente era un pequeño oratorio construido en los primeros años del 1500 cerca de un torrente. El edificio, dedicado a S. Giuseppe, aparece por primera vez mencionado en una visita pastoral de 1562; en 1575 se encuentra ampliamente descrito en la visita pastoral de Mons. Castelli, quien lo destinó a rectoría e instaló un sacerdote permanente. La iglesia, debido al gran aumento de la población, en 1628 fue sometida a una remodelación arquitectónica total: la estructura se amplió, la orientación de la fachada se trasladó del sur al oeste como permanece actualmente, el interior se dividió en tres naves y en el exterior se construyó un pórtico de piedra de río. Se realizaron ulteriores modificaciones en la segunda mitad del siglo XIX.
Actualmente la iglesia se denomina «Santuario de la Virgen del Buen Consejo» y presenta una fachada de estilo barroquizante, precedida por un pórtico de tres arcos sostenidos por columnas de piedra, mientras que el interior, de tres naves separadas por cuatro arcos por lado, tiene un techo abovedado y un presbiterio coronado por una gran cúpula. El campanario actual no es el original, que debería haber sido solo una modesta torre, ya que en la época de la reestructuración de ochocientos se decidió construir uno nuevo según el diseño del ingeniero Cosimini. Actualmente aparece separado del edificio eclesiástico, pues en 1927 fue demolida la casa de los curas para crear un camino de conexión entre la plaza y el «puente nuevo» recién construido.
El mayor motivo de interés del Santuario está dado por el ciclo de frescos pintados, a partir de 1967, por Pietro Annigoni y sus alumnos. El ciclo cambió radicalmente el aspecto interno del edificio y, por su importancia, llevó en 1978 al reconocimiento del mismo como iglesia monumental de notable interés artístico, por parte del Ministerio de Bienes Culturales.
Temas bíblicos y evangélicos se suceden en varios cuadros: «El Profeta Isaías y Jeremías», «Deposición y Resurrección de Cristo», «La última cena» e «Los cuatro jinetes del Apocalipsis», «La Piscina Probática», «La Resurrección de Lázaro», «Jesús en el huerto de Getsemaní», «Pentecostés» y otros.
A un lado de la nave hay una sala llamada de los «anigonianos», donde todas las paredes han sido fresadas por los alumnos del maestro Annigoni.
La Pila Bautismal, en piedra y mármol, se remonta al siglo XVII; es ejemplo del «privilegio» que el Obispo de Pescia, Mons. Ricci, concedió a la iglesia del Puente en 1643. La decisión surgió del hecho de que la población, ya muy numerosa, tenía grandes dificultades para llegar a la iglesia de Buggiano, es decir al lugar más cercano donde poder celebrar los bautismos. La pila bautismal fue desmontada en 1973 para hacer lugar a un fresco del Maestro Annigoni y actualmente se conserva en el pequeño Museo parroquial anexo a la iglesia, visitable en los horarios de apertura de la iglesia.
En el Museo se conservan objetos de procedencia local e internacional, entre los cuales numerosos ornamentos sagrados del 1600-1700, algunas estatuas sagradas del siglo XVII, relicarios del siglo XVIII, numerosos candelabros, vasos sagrados, monedas, estampitas, cruces y objetos de iglesia, diversos textos antiguos entre los cuales una edición de Los Novios de 1832. La iglesia hace poco tiempo ha entrado en posesión de una insigne reliquia de la Pasión del Señor: la Sagrada Espina, proveniente de la corona de Jesús, se conserva en un precioso y artístico relicario del siglo XVIII en madera dorada. Además en el museo son visibles fragmentos arquitectónicos varios (capiteles, bases de columnas y decoraciones) provenientes de la misma iglesia.
Recorriendo la calle principal del pueblo, vía Matteotti, que desde la plaza del Santuario lleva a la Plaza Banditori, la llamada «Ruga», se pueden encontrar tiendas de vario tipo y característicos puntos de restauración.
Dicha calle desemboca en una típica plaza de pueblo recientemente reorganizada a nivel urbano y decorada por las grandes esculturas monumentales de Jorio Vivarelli, un pistoyense famoso en todo el mundo por su actividad artística, que ha dejado aquí en Ponte Buggianese un claro y lúcido ejemplo de una obra para la era posmoderna.
La Plaza, inaugurada el 19 de junio de 1993, dedicada a los caídos de todas las guerras, es una señal fuerte y clarísima de memoria histórica y de serenidad confianza en el futuro del hombre. El título de la obra de Vivarelli, «parábola histórica – vía de la Resistencia – el último desafío», es claramente expresivo de un concepto que ve la historia como «pasaje de la muerte a la vida», historia de la humanidad entera que es recorrida por el instinto de supervivencia.
El monumento está constituido por un bronce de cuatro metros de altura (el hombre de cada época, dominado, asesinado, abrumado) del cual parte, como un cordón umbilical, la vía de la Resistencia y de la esperanza, que va a terminar a algunos metros de distancia en una escultura de bulto redondo, que simboliza un contenedor de vida. El significado cósmico y altamente educativo de la obra debe llevar a una reflexión total sobre la historia para crear una humanidad que tenga confianza en el mañana.
Al lado de la plaza se puede admirar el viejo palacio de las Escuelas Primarias recientemente restaurado, que es sede de oficinas municipales y de la Biblioteca.
Al lado del palacio está presente el busto de Padre Filippo Cecchi, ilustre pontiguense, escolapio, físico y matemático, estudioso de la electricidad, la meteorología y la sismología, director desde 1872 del Observatorio Ximeniano de Arcetri y recordado también por una inscripción puesta en la fachada del edificio, así como por un busto de Amalia Ciardi Duprè colocado en la iglesia.
Ubicada en la parte sur del pueblo, es un lugar de reunión socio-recreativa. Fue inaugurada por el Municipio el 14 de diciembre de 1990 en recuerdo del Carabinero Giovanni Magrini, quien se distinguió por su valor militar expresado en guerra. Al mismo está dedicado el monumento colocado en la entrada de la plaza.
El pequeño núcleo habitado se encuentra al noreste del pueblo en la carretera que lleva a Monsummano Terme. Aquí se levanta una gran iglesia mandada construir por el Gran Duque Leopoldo II a mediados del siglo pasado según proyecto del ingeniero Signorini, luego modificado por Pietro Bernardini y abierto al culto en 1857. Desde 1946 es parroquia independiente y está dedicada a S. Leopoldo. No tiene objetos de arte de particular relevancia aunque acoge un fresco de Carlo Capecchi (1983), que merece ser mencionado.
Leopoldo II había previsto la construcción de una iglesia similar también en Anchione, pero tal construcción no fue completada.
La localidad Capannone es una antigua fracción del Municipio, a unos 3 km de distancia. En este lugar, que fue una vez sede de una antigua Aduana usada como punto de desembarque para los tráficos que se realizaban en la laguna, se encuentra desde hace mucho tiempo un edificio religioso, mencionado en documentos de 1775. Al 1804 se remonta la noticia de la construcción de un nuevo Oratorio deseado por el Marqués Feroni, dedicado a S. Francesco di Paola. Esta iglesia es la ahora desacralizada, ubicada en la localidad Capannone.
Dado sin embargo el gran desarrollo que ha tenido el cercano núcleo de Anchione, en 1978 según proyecto del sacerdote Arquitecto Marcello Peruzzi, fue edificado un nuevo edificio religioso también dedicado a S. Francesco di Paola, donde actualmente se desarrolla la vida parroquial.
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