
Son muchos los monumentos que visitar y admirar en Prato y en su provincia. En el corazón de la ciudad, dentro de las murallas del siglo XIV, se concentran casi todos los principales monumentos de la ciudad del Bisenzio, conectados con los museos más importantes e insertados en un ambiente repleto de estructuras antiguas, cargadas de interés y referencias a la historia de Prato, de modo que el centro histórico se configura casi como un gran «museo al aire libre», articulado según un recorrido artístico ideal para hacer a pie. Por lo tanto, si deseas «pasear», tienes a tu disposición la Passeggiata d’Arte: un itinerario peatonal que te guiará por las calles del centro histórico de Prato, llevándote a visitar los monumentos y museos más importantes.
Creada a finales del siglo XIII, en la intersección de los dos principales ejes viarios, la Piazza del Comune constituye el centro ideal y geométrico de la ciudad, además de su centro político con el Palazzo del Comune (o dei Priori) y el Palazzo del Popolo (Palazzo Pretorio). Desde sus orígenes la plaza fue sede del mercado de cereales y de los puestos de carnicería, aunque también se celebraban aquí las manifestaciones más importantes.
La plaza se cierra por el lado norte con el Palazzo Comunale, compuesto por varios cuerpos de construcción de orígenes y dimensiones distintos, cuyo aspecto de finales del XVIII se debe a la intervención del arquitecto pratense G. Valentini (1791). El ala corta del palazzo fue utilizada como residencia de los magistrados municipales desde principios del siglo XIV.
En su interior se conservan varios frescos de Pietro da Miniato de finales del siglo XIV y se pueden admirar muebles y tallas de madera datables entre el siglo XVI y el XIX, además de una amplia colección de pinturas: la Quadreria.
Frente al lado largo del pórtico se alza la imponente mole del Palazzo Pretorio, reestructurado en 1284, que fue de la familia de los Pipini, sede del gobierno republicano y del tribunal (edificado donde antiguamente había un explanada llamada «lo Sciampio» y posteriormente el «Cantone» o «platea filiorum Pipini»).
La pila octogonal con pequeñas conchas en las esquinas fue rehecha en 1789.
El original del Tacca con la elegante taza de formas marinas, coronada por el Baco niño, se conserva en el atrio del cercano Palazzo Comunale; en el centro de la plaza se encuentra la copia del siglo XX.
El Palazzo Pretorio, imponente edificio medieval, es uno de los palacios públicos más bellos de Italia central. Su estructura, compuesta en parte por ladrillos rojos de impronta del siglo XIII y en parte por piedra blanca alberese de época tardo-gótica, decorada con elegantes vanos de dos luces, testimonia numerosas ampliaciones en épocas distintas. En la segunda mitad del siglo XIV probablemente se elevó la parte de cotto llevándola al nivel del palazzo y realizando en la esquina un torreón, hoy desaparecido; una escalera externa (rehecha en el siglo XVI) y un reloj completaban el edificio que albergaba las magistraturas forasteras.
Al igual que los palacios públicos de otros municipios medievales de Italia centro-septentrional, el Palazzo Pretorio fue adornado con escudos familiares de podestás y vicarios, principalmente en piedra, pero también en mármol y terracota, dispuestos a lo largo de los muros externos que dan a la plaza.
De realización del siglo XVI es el pequeño campanario a vela junto con el coronamiento almenado en el frente norte. El portal a nivel de planta baja da acceso a amplios locales parcialmente decorados con frescos (Bettino di Corsino, 1307; Pietro y Antonio di Miniato, 1425), mientras que la escalera externa conduce al primer apartamento.
Desde 1912 alberga el Museo Civico, actualmente cerrado por obras de restauración.
La amplia Piazza del Duomo, bajo muchos aspectos, se ha desarrollado en sus formas actuales en función de la Basílica Catedral de Santo Stefano y permite admirarla, desde innumerables y diversos puntos de vista, en sus distintas partes.
Los lugares donde se alza el Duomo probablemente cumplieron la función de lugar de culto desde tiempos muy remotos, como testimonian los hallazgos ocurridos en 1975 durante algunas restauraciones de la catedral, datables entre la edad del cobre y la edad del bronce. En cualquier caso, el primer documento que atestigua la existencia del edificio religioso es un documento escrito de 994 que testimonia su elevación a iglesia bautismal de Borgo al Cornio, el poblado romano, desarrollado por los lombardos, que daría origen a la ciudad de Prato en sus formas actuales y que constituye un elemento de conexión y continuidad con el desarrollo de los centros habitados villanovianos y etruscos del territorio de Prato.
La iglesia de Santo Stefano se desarrollaba paralelamente a la ciudad y ya en el siglo XII se enriquecía arquitectónicamente con obras de ampliación que continuaron también en el siglo XIII con la intervención, en 1211, del maestro Guidetto, marmolista del duomo de Lucca.
El campanario, proyectado por el mismo Guidetto, fue realizado en el siglo XIII y completado con el último orden de triforas alrededor de 1356. En esos años se completaba también la remodelación del crucero iniciada en 1317.
Entre 1386 y 1390 se realizó la Cappella della Sacra Cintola y siempre en 1386 se inició la construcción de la fachada actual, superpuesta a la más antigua, dejando entre ellas un espacio intermedio para obtener un pasillo para acceder al púlpito exterior obra de Donatello y Michelozzo.
La fachada —realizada con el sabio uso de la bicromía de alberese y serpentina (llamada mármol verde de Prato y presente en muchísimas iglesias y edificios en toda la Toscana)— tiene su frente dividido en tres zonas por pilastras (pilares incorporados en un muro, de modo que resulten salientes) que descansan en una cornisa de serpentina y alberese que prosigue también en el costado derecho. Las líneas inclinadas de las tres naves se completan con arquillos rampantes coronados por rosetones cuadrilobulados en arenisca.
El reloj fue realizado en 1457 (el actual es del siglo XVIII) en lugar del rosetón que ciertamente estaba previsto en el proyecto del siglo XIV; sobre el reloj hay una ménsula que sostenía un putto, obra del siglo XVI, que marcaba las horas. En el centro de la fachada está el gran portal realizado en 1412-13: la arquivolta ojival, ornada con un motivo vegetal, está flanqueada por dos pilares con jarrones de gusto renacentista. La luneta presenta un espléndido altorrelieve en cerámica vidriada blanca y azul con la Virgen con el Niño y los Santos Estebán y Lorenzo enmarcados por querubines, obra de Andrea della Robbia (1489).
El Púlpito de Donatello —El elemento más interesante y particular de la estructura externa del duomo es sin duda el Púlpito de Donatello encargado a este en 1428 junto con Michelozzo y completado en 1438. La estructura se había concebido en función de la ceremonia de la Ostensión de la Sacra Cintola, prestando particular atención a la posibilidad de aprovechar ambas fachadas de modo que resultara elemento de conexión también entre las dos plazas donde se reunían y se reunen aún hoy los fieles y los peregrinos.
La base del púlpito está constituida por la esquina de la iglesia, enriquecida con el capitel en bronce obra de Michelozzo y de Maso di Bartolomeo (1433). Del capitel parten las fajas concéntricas que se proyectan progresivamente y están finamente talladas con los más variados ornamentos: hojas pequeñas, guirnalda de roble, dientes de sierra, acanaladuras, husos, todos coronados por quince mísulas, ornadas con hojas, que sostienen la balaustrada con las decoraciones talladas por Donatello (las que hoy se ven son moldes; los originales se conservan en el adyacente Museo dell’Opera del Duomo).
La forma de la balaustrada recuerda la estructura de un pequeño templete sustentado por parejas de columnas que lo subdividen en siete paneles, en los cuales se insertan las decoraciones con grupos de ángeles danzantes. El púlpito se completa con el bello baldaquino en forma de paraguas, que cumple función de cubierta.
El Costado Derecho —Adquirió su aspecto actual en el siglo XII, con la conclusión de los portales y las arcadas; sobre ellos hay arquillos pensiles en alberese y serpentina, ornamento que completa también la parte externa de la nave central. Los dos portales están flanqueados por dos pilares ornados con particulares y preciosos taraceados marmóreos, algunos de los cuales en estilo arabesco. La primera arcada a la derecha presenta una apertura que proporcionaba acceso a un púlpito externo que probablemente se colocaba aquí periódicamente en los días de la Ostensión, así como no permanente debía ser el púlpito que se abría desde la primera arcada de la izquierda (aún son visibles las huellas de la apertura ahora cegada).
El Campanario —Bellísima estructura de torre que se remonta al siglo XIII realizada sobre proyecto de Guidetto; el primer orden, continuativo del motivo del costado, era originalmente abierto y hacía de conexión entre la plaza y la antigua vía de Borgo al Cornio. El último orden fue añadido en 1356 por Niccolò del Mercia, quien completó el campanario con una estructura saliente refinada por la bicromía de los arquillos pensiles inspirados en los del costado de la iglesia.
El Crucero —De pocos años posterior es la realización del crucero por obra de Francesco Talenti y Lapo Ghini, maestros mayores del duomo de Florencia (1368). El crucero está formado por amplios muros en alberese completados siempre con arquillos bicolores. El costado derecho presenta un portal flanqueado por motivos bicolores y arco asimismo bicolor, ornamentos presentes también en la ventana de dos luces colocada sobre el portal.
En el frente posterior las cinco capillas reciben luz de otros tantos vanos sencillos enriquecidos con vidrieras de color.
En su interior la iglesia presenta un aspecto unitario. El pavimento en alberese, mármol rojo y serpentina verde con formas de hexágonos y rombos es obra de Bernardo del Basso (1542-45). A la derecha se encuentra el espacio del baptisterio en cuyo interior se coloca una gran pila bautismal en serpentina realizada en 1596 por Domenico Lazzeri de Settignano. El espacio del baptisterio se cierra con una reja de cuadrilobulados en hierro forjado realizada por Giovanni y Ristoro en 1348. A lo largo del muro derecho se encuentra, colocada en un marco de madera pintada del siglo XVIII, un precioso crucifijo de madera policromada obra de Giovanni Pisano, realizado a principios del siglo XIV.
Las tres naves están divididas por seis arcadas por lado sostenidas por columnas robustas y realzadas con revestimiento en serpentina, mientras que los capiteles, en arenisca, están tallados con motivos vegetales, volutas, rosetas y, algunos, con elementos figurados con cabezas humanas o de león. El aspecto más bien rechoncho de las columnas se debe al levantamiento del pavimento ocurrido en 1542-45. La quinta crujía termina en un pilar de serpentina con dos semicolumnas a cuyos pies se alzan tres escalones que introducen a la sexta crujía. Esta está cubierta por una bóveda de crucería del siglo XIV con nervios sobre las tres naves; la bóveda de la nave central presenta pechinas decoradas con frescos con bustos de los Santos Estebán, Lorenzo, Juan Bautista y Jerónimo.
La sexta crujía introduce a su vez al crucero ingeniosamente insertado en la estructura de la iglesia con un proyecto de Giovanni Pisano de 1317, llevado a término en 1368. El crucero está cubierto por cinco altas bóvedas de crucería que se concluyen naturalmente en las capillas absidiales. En el muro derecho del brazo derecho del crucero se encuentra un tabernáculo llamado de la Madonna dell’Ulivo, obra de Giuliano, Giovanni y Benedetto da Maiano (1480). El tabernáculo alberga la Virgen con el Niño, una escultura en terracota obra de Benedetto, que descansa sobre un relieve en mármol blanco tallado con una Pietà, obra de Giuliano y Giovanni.
Cerca se encuentra el espléndido candelabro de bronce obra de Maso di Bartolomeo (1440).
Las bóvedas del crucero están decoradas con frescos con tondi que representan a los Evangelistas (1366-68), mientras que los arcos están ornados con bustos de Santos.
Los pilares y los arcos se enriquecen con capiteles de hojas y, a veces, con figuras y testas; particulares son los ricos pedúnculos figurados que sostienen las bóvedas de las cinco capillas absidiales, muy raros en la Toscana central.
En 1636 se inició la construcción de las barandillas presbiteriales: un proyecto de Bernardino Radi di Cortona ejecutado por Cesare Cennini. De particular interés son los espejuelos con taraceados y las placas de mármol blanco con incrustaciones.
La primera capilla absidia a la derecha, la Cappella Vinaccesi, se llama también del Crucifijo por la presencia de un espléndido Cristo descendido de madera policromada que se remonta al siglo XIII, parte central que probablemente debía estar acompañada por la Virgen y San Juan hoy expuestos en el Musée de Cluny en París. La capilla está completamente decorada con frescos con historias de la Pasión y la Redención y profetas.
Continuando se encuentra la Cappella dell’Assunta, decorada con preciosas e importantes Historias de la Virgen y de Santo Estebán, obra de Paolo Uccello (1432-33). La bóveda presenta figuras de Virtudes: Fe, Esperanza, Caridad y Fortaleza; el arco presenta en cambio los Santos Jerónimo, Domingo, Pablo, Francisco. En el muro izquierdo hay Historias de Santo Estebán con La disputa, la Lapidación y Hallazgo de los cuerpos de Santo Estebán y San Lorenzo. En el muro derecho encontramos en la luneta la Natividad de la Virgen, Presentación de la Virgen en el templo, Matrimonio de la Virgen.
La Capilla Mayor está precedida por un altar en mármol blanco con paneles y antependio con taraceados en mármoles de color obra realizada por los Cernini, sobre diseño de Bernardino Radi, en 1638-40. El altar está coronado por un precioso crucifijo en bronce, obra ejecutada por Ferdinanado Tacca en 1653. Los muros de la capilla están completamente decorados por el famoso ciclo de frescos con Historias de los Santos Estebán y Juan Bautista, obra entre las más famosas y significativas de Filippo Lippi. Realizados entre 1452 y 1465, los frescos presentan una concepción monumental de las figuras, con ropajes vaporosos: también por estas características Vasari definió a Lippi como precursor del arte del siglo XVI y de Miguel Ángel, quien estudió varias veces estos frescos.
En la bóveda de crucería hay Evangelistas. El muro izquierdo presenta en cambio historias de Santo Estebán: en la luneta está el nacimiento del Santo y su sustitución con un diablillo por obra de un demonio; en la parte derecha de la luneta una cierva salva al pequeño Estebán amamantándolo, hasta que es encontrado por una mujer que lo entrega al obispo Juliano. La escena central presenta, comenzando por la izquierda, a Estebán que se despide del obispo Juliano para iniciar su misión en Cilicia. El eapartamentodio siguiente presenta a un hombre que describe al Santo la terrible condición de su hijo endemoniado; Estebán libera al joven del diablo, sobre el cual es visible la sombra oscura del demonio. A esto sigue el eapartamentodio de la Disputa con el Santo que predica su credo ante un grupo de escépticos. En la derecha encontramos la Lapidación del Santo, eapartamentodio que prosigue también en el muro de fondo: a los lados de la vidriera están los Santos Juan, Gualberto y Alberto.
El muro derecho está dedicado a San Juan Bautista. En la luneta encontramos el Nacimiento del Bautista; en la escena central encontramos el grupo con San Juan que deja a sus padres para retirarse al desierto —el Santo en oración —el Santo bendiciendo —la predicación del Bautista.
Siguen las escenas quizá más famosas y sin duda más elaboradas: la Decapitación del Bautista, la Danza de Salomé y la Presentación de la cabeza a Herodías.
La hermosa vidriera de la Capilla central fue realizada en 1459 por Lorenzo da Pelago según el diseño del propio Lippi y presenta, en la luneta, la Virgen que entrega el cinturón a Santo Tomás; siguen los Santos Juan Bautista, Esteban y Lorenzo; los Santos Pablo, Pedro y Andrés; la vidriera se cierra con tres Santas.
La adyacente Capilla Manassei está también completamente decorada con Historias de Santa Margarita y Santiago.
La siguiente Capilla Inghirami presenta un hermoso pavimento del siglo XVII en mármol policromado con un bello efecto perspectivo. La parte inferior de la pared izquierda está ocupada por el monumento funerario de Filippo Inghirami, obra de Benedetto da Maiano.
Al pie de la Balaustrada, en la pared izquierda del crucero se encuentra la capilla del Santísimo Sacramento, realizada entre 1534 y 1545.
Continuando por la nave izquierda, bajo la quinta sección encontramos el espléndido púlpito interior de mármol blanco con forma de cáliz. Fue realizado entre 1469 y 1473 por Mino da Fiesole según proyecto de Pasquino da Montepulciano.
Volviendo cerca de la entrada, en la última sección, encontramos la Capilla del Sagrado Cinturón, construida específicamente para custodiar la reliquia mariana entre 1386 y 1390 según proyecto de Lorenzo di Filippo. La capilla está completamente decorada con el espléndido ciclo de frescos con Historias de la Virgen y del Sagrado Cinturón, obra de Agnolo Gaddi (segunda mitad del siglo XIV) y cubierta por dos bóvedas de crucería con nervios en forma de cilindros soportados por preciosos canecillos dorados. La primera sección está decorada con los Doctores de la Iglesia, mientras que la segunda presenta los Evangelistas. Las lunetas hacia la nave central y las adyacentes están decoradas con las Historias de Joaquín y Ana, los padres de la Virgen. La pared a la izquierda del altar presenta las Historias de la Virgen: comenzando desde la escena bajo la luneta, la Presentación en el Templo y el Matrimonio de la Virgen, la Anunciación y la Natividad, que presenta en el Anuncio a los pastores uno de los primeros nocturnos de la pintura italiana.
La pared detrás del altar está decorada con eapartamentodios que cierran las Historias de la Virgen, que se entrelazan con las Historias del Sagrado Cinturón. Comenzando desde abajo: la Dormición de la Virgen (dañada por la apertura del armario de las reliquias), la Asunta que entrega el Cinturón a Santo Tomás; la luneta presenta en cambio la Coronación de la Virgen.
La pared a la derecha del altar presenta la continuación de las Historias del Cinturón, comenzadas con la Asunta que dona el cinturón a Santo Tomás. Para comprender mejor las historias decoradas por Gaddi, le recomendamos que lea la Historia del Sagrado Cinturón. En la luneta izquierda están Santo Tomás entregando el Cinturón a un sacerdote y el Matrimonio de Michele y María. En la luneta derecha encontramos la nave con la que los jóvenes regresan a Prato. En la escena central están El regreso de Michele a Prato y Michele colocado a los pies del cofre. La escena inferior presenta a Michele entregando el Cinturón al prepósito Uberto; al lado está la Procesión con la que la reliquia es llevada a la pieve de Santo Stefano. En las lunetas encontramos un Cristo bendiciendo y una Virgen con el Niño.
En las fajas que rodean las escenas se insertan algunos profetas; el arco que separa las dos secciones está decorado con medallones que representan los Apóstoles; en los pilares hay San Lorenzo y Santo Domingo; en los arcos de entrada hay bustos de Santas.
En el centro de la capilla está el elegante altar de mármoles preciosos completado por un precioso escalón de plata, obra realizada entre 1745 y 1760 por Giuseppe Cerroti. En la parte superior del escalón plateado se encuentra la espléndida estatuilla de mármol blanco de la Virgen con el Niño, una de las obras maestras mayores de Giovanni Pisano.
El frontal que protege la urna del Sagrado Cinturón consiste en un relieve de bronce que representa la Dormición de la Virgen: realizado por Emilio Greco en 1983, representa uno de los ejemplos de la capacidad, toda pratesa, de hacer convivir en armonía el arte antiguo y contemporáneo, como el particular altar realizado en un único bloque de mármol situado en el crucero, obra de Robert Morris (2000).
La capilla está cerrada por la espléndida reja de bronce, obra maestra renacentista de Maso di Bartolomeo (1442), completada por Matteo di Montepulciano (1460-68).
Por la puerta coronada por la luneta con la Virgen y el Niño se accede a las escaleras y al pasillo creados entre las dos fachadas y a lo largo del cual transcurre el recorrido con ocasión de la ceremonia de la ostensión del Sagrado Cinturón. Al término de las escaleras se llega a la hermosa terraza interior, realizada por Maso di Bartolomeo entre 1435 y 1438, que presenta decoraciones inspiradas en las del Púlpito externo y, en la balaustrada, rosetones de cuatro lóbulos, anticipadores de los presentes en la reja de la capilla.
En la pared de fondo de la terraza está la espléndida obra pictórica del Ghirlandaio la Asunta que dona el cinturón a Santo Tomás, con Santo Stefano, un santo obispo, Santa Catalina y Santa Margarita (circa 1508).
Continuando por el pasillo se llega a las dos puertas de acceso al Púlpito de Donatello, mientras que a la izquierda encontramos la puerta que permite subir por el espacio entre las dos paredes: recientemente restaurado, presenta rastros de la fachada románica del primer siglo XIII con fajas bicolores en arenisca y mármol verde de Prato.
El convento de Santo Domingo es el complejo monumental que por localización y funciones reviste la mayor importancia en el centro histórico de Prato.
El edificio primitivo fue erigido probablemente a partir de 1282 y su construcción se prolongó, con diversas vicisitudes, hasta quizá 1325, bajo la dirección y supervisión del Dominico Fray Mazzetto, activo entre 1300 y 1310. La torre campanario se data en 1313.
La fachada medieval de la iglesia fue revestida solo en la parte inferior en arenisca y verde de Prato, mientras que la parte superior es en simple ladrillo, con un contraste cromático de indudable efectividad; en el lateral se abre un gran portal que según afirmaba Vasari se remonta a Giovanni Pisano.
Sobre los portales de la iglesia son visibles dos escudos rematados por el capelo cardenalicio, para indicar la fundamental labor de patrocinio del cardenal Niccolò Albertini, gracias al legado testamentario del cual fue construida la iglesia.
En contraste con el exterior medieval está la estructura interna del siglo XVII, en la que la amplia nave está articulada por diez grandes altares en forma de edículo encuadrados por nichos con bóveda de cañón. Notables son la coro barroca de madera lacada y dorada y la obra del órgano superior, con grandes ángeles dorados.
Entre las obras de arte conservadas un Crucifijo del siglo XIV, una Anunciación de Matteo Rosselli (1578-1650), uno de los mayores artistas de la corte del Gran Duque, y las decoraciones de las capillas.
Al pleno siglo XV remonta la ampliación del adyacente convento con la construcción (1478-80) del hermoso claustro renacentista, caracterizado por elegantes columnas jónicas con las armas de Datini que comprueban la intervención financiera de la institución del Ceppo.
En el lado este del claustro, junto a la iglesia, la Sacristía resulta la más antigua como fundación, por la presencia de un fresco del siglo XIV todavía conservado que muestra un crucifijo con a los pies San Luis de Tolosa y el cardenal N. Albertini en actitud de oración.
A principios del siglo XV remonta en cambio la Sala del Capítulo, decorada con frescos contemporáneos con las Historias de Santo Domingo. Al sur estaban situados todos los talleres, incluida la Enfermería.
Construida en 1732 con ocasión de la beatificación de la Hermana Catalina de Ricci (1522-1590), santa pratesa que vivió en el cercano monasterio dominicano.
Notable es el contraste entre la sencillez de su exterior y la riqueza de las decoraciones internas de inspiración barroca, entre las que una Virgen con Niño (relieve del siglo XV en mármol de Matteo Civitali) y el Milagro del abrazo del Crucifijo de Girolamo Ticciati.
A Giuseppe Valentini (1752-1833), el Gran Duque Pietro Leopoldo le encargó la transformación del Monasterio de San Nicolás en Conservatorio, para el cual el arquitecto pratese proyectó la fachada posterior y, en el interior, el vestíbulo, la escalera de pozo y las amplias salas de representación con decoraciones complejas, como el ambiente «a la etrusca» en la sala de la Aurora.
La parte más antigua del Monasterio (fundado alrededor de 1321) está constituida por el Refectorio con frescos de Tommaso di Pietro (1490), el Claustro del siglo XV, la Sala del Capítulo del siglo XVI, y la Capilla de la Espina (redecoroda en el siglo XVIII).
La iglesia aún conserva el portal original del siglo XIV, en arenisca y serpentina verde, que une elementos góticos a otros todavía de gusto tardorrománico.
En el Huerto de Gosto, al que se accede desde el claustro del Monasterio, hay uno de los poquísimos ejemplos en Italia de Escalera Santa según el modelo de la que se encuentra en Roma, en la iglesia de San Juan de Letrán.
La característica estructura arquitectónica de la Escalera Santa está formada por una capilla superior, el Calvario, accesible desde una escenográfica escalinata frontal, por dos escalerillas laterales y por una capilla inferior.
Construido según proyecto del arquitecto racionalista florentino Italo Gamberini, el complejo museístico comprende las salas expositivas, diversos espacios para exposiciones complementarias, los talleres didácticos, el centro de información y documentación con la biblioteca especializada en arte contemporáneo, el auditorio, la sala de conferencias, el bar, el teatro al aire libre, el jardín enriquecido con importantes esculturas y la sala expositiva de la Colección permanente.
La Colección Permanente del Museo Pecci se alberga en un espacio abierto en 1998.
Comprende obras de los mayores artistas de los últimos 30 años que representan una gran variedad de estilos y tendencias artísticas.
El CID/Artes Visuales es la biblioteca del Centro especializada en arte contemporáneo que cuenta actualmente con aproximadamente 40.000 volúmenes.
El Centro tiene una actividad de alcance internacional y ofrece una amplia programación de exposiciones temporales, actividades didácticas, espectáculos y eventos multimedia.
Ha acogido exposiciones individuales de los más importantes exponentes internacionales del arte contemporáneo (Enzo Cucchi, Julian Schnabel, Mario Merz, Vito Acconci, Gilberto Zorio, Jan Fabre, Marco Bagnoli, Remo Salvadori, Costas Tsoclis, Mimmo Paladino y muchos otros).
Ha seleccionado y presentado jóvenes artistas italianos y extranjeros.
Ha propuesto las obras de Burri y Fontana y las investigaciones de protagonistas históricos del arte del siglo XX, como Joan Miró, Gerhard Richter, Yves Klein.
Ha dado espacio a los diversos aspectos de la investigación artística contemporánea, como las instalaciones, la fotografía (Robert Mapplethorpe, Nobuyoshi Araki), la moda de alta costura, el cine y el vestuario.
En el Centro Pecci se desarrollan cursos, conferencias, talleres y actividades formativas y divulgativas para adultos y niños, así como espectáculos y conciertos, en plena consonancia con la vocación interdisciplinaria y multifuncional que caracteriza al Centro.
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