
Entre las provincias de la Toscana, Siena es la que mejor encarna el estereotipo de la región, caracterizado por suaves colinas, viñedos, filas de cipreses y pueblos medievales donde degustar los platos típicos del territorio.
La provincia de Siena es muy extensa, compuesta principalmente por pequeñas aldeas rurales y no está excesivamente bien comunicada por las principales arterias de transporte. Esto le confiere un encanto único de otra época, muy apreciado especialmente por los turistas extranjeros, que compiten por captar la foto perfecta de la campiña toscana al atardecer.
Entre las numerosas bellezas de la provincia de Siena, merece una mención especial la Val d’Orcia y sus pueblos, entre los que se encuentran Castiglione d’Orcia, San Quirico d’Orcia y Pienza.
La provincia de Siena es apta para todo tipo de vacaciones: los amantes del vino no podrán perderse una visita a Montalcino y a Montepulciano, mientras que quienes aman termas y relax tendrán solo la duda de elegir, entre Chianciano Terme, Bagno Vignoni, Bagni di Petriolo y Bagni di San Filippo.
Relativamente cerca del centro de Siena se encuentran dos espléndidos pueblos medievales, realmente imprescindibles: son San Gimignano, con sus altísimas torres, y la pequeña Monteriggioni, completamente rodeada de murallas. Interesantes también las localidades del Alta Valdelsa, entre las que destacan Colle Val d’Elsa y Poggibonsi.
Finalmente, no podéis marcharse de la provincia de Siena sin una excursión por el Chianti. Esta famosa región, dividida entre Siena y Florencia, ofrece paisajes característicos y excelentes vinos. Visitad también sus castillos, entre los que destacan los de Meleto, Tornano y Brolio, y deteneos para saborear una copa de vino en los centros históricos de Gaiole in Chianti, Castellina in Chianti y Radda in Chianti.













































